Skip to content

Superestructuras (2)

03/05/2014

Dos versiones y una hipótesis hiperbólica: pistas para una educación no burocratizada


Versiones


La posición superestructural del docente, en su versión más rígida, no es cómoda ni tampoco fácil de sostener. Su fragilidad puede ser aprovechada por los alumnos; aunque, salvo en las situaciones de disrupción máxima, éstos no lleguen a ser del todo conscientes del poder que potencialmente detentan .

En el otro extremo, y sin abandonar los rasgos básicos de las superestructuras –controlar la realidad y evitar sus transformaciones– encontraríamos aquellas prácticas docentes que, padeciendo una suerte de “síndrome de Estocolmo”, utilizan recursos de aproximación afectiva para mantener un cierto equilibrio en el aula y asegurarse una relativa supervivencia. Es el caso del profesor “enrollado” o “guay”, el cual se manifiesta como uno más en el aula y cuya práctica profesional se caracteriza por la permisividad o la dificultad para proponer reglas o límites.

A partir de la descripción de estas dos versiones de las prácticas docentes superestructurales –una rígida y otra permisiva– me atrevo a proponer en su reverso pistas para identificar lo que podrían ser prácticas no burocráticas, es decir, partícipes e impulsoras de transformaciones efectivas.


Hipótesis hiperbólica

Imaginemos por un momento la siguiente hipótesis hiperbólica: la posición del sujeto autoconsciente, que normalmente ocupa el profesor, se transfiere ahora al alumno, convirtiéndose éste en el protagonista absoluto de sus procesos de aprendizajes.

Sería el caso del lector autodidacta que encuentra en un libro o en una aplicación informática la fuente de sus aprendizajes, y la responsabilidad de la gestión de dicho recurso estuviera exclusivamente en sus manos. En esta hipotética situación, el docente estaría situado en una posición meramente instrumental, equiparable a la del libro o a la de la aplicación informática: un objeto que ofrece un contenido de aprendizaje, y que, además, su propia materialidad resistente marca límites al deseo del aprendiz autodidacta; quedando, de esta forma, la subjetividad del “docente-recurso” vaciada y sustituida por la plena subjetividad del alumno. De esta forma, la anterior superestructura docente, autojustificada en una función cristalizada, se disolvería ahora en el deseo del “estudiante-sujeto”.

[Traducido en términos propios de las tecnologías educativas emergentes, estaríamos hablando de la integración del docente en el “entorno personal de aprendizaje” (PLE) como tan solo un elemento más que participa, desde la autonomía máxima del alumno, en la gestión de sus aprendizajes]

Esta situación parece ser solo posible en nuestra imaginación, entre otras cosas porque el profesor que actúa en un “entorno presencial” inevitablemente continuará siendo un sujeto que desea, que toma decisiones de acuerdo a intenciones y que necesita de su relación con los demás para construir y mantener su propia identidad profesional. Por otro lado, es de esperar que los estudiantes, especialmente aquellos que están en edad adolescente, no sean capaces de llegar a ser, de manera plena, agentes y sujetos responsables de sus propios procesos educativos.


Sentido de la hipótesis

¿Si la presencia del deseo del docente es inevitable y el déficit de motivación y autonomía de los alumnos insalvable, qué sentido tiene entonces formular esta “hipótesis hiperbólica”? Quizás pudiera servirnos para identificar dos rasgos que necesariamente deberían estar presente de manera simultánea en una educación transformadora y creativa. Uno: el intento permanente por recuperar y fortalecer, dentro de lo posible, la subjetividad y autonomía de los aprendices, a través de su experiencia constante y progresiva. Dos: la definición de límites, aquellos que, al igual que los objetos materiales –libros, aplicaciones, herramientas– permiten contener y a la vez articular su deseo. El primer rasgo tendería a superar el academicismo autosuficiente del superestructuralismo en su versión rígida, y el segundo, el oportunismo complaciente de su versión permisiva.

¡Atención! La excelencia no estaría en el término medio. No se trata de proponer un modelo de docente que no sea ni demasiado duro con los alumnos ni tampoco demasiado blando. Tampoco aquel capaz de intercalar momentos de máxima exigencia con recreos de tolerante permisividad. No se trata de un término medio “geométrico”, sino más bien, en el sentido aristotélico de la virtud(1), de aquel lugar ético que, al alejarse de los extremos, da un salto cualitativo situándose ya en otro plano, en nuestro caso, en una redefinición profunda de la función docente. Siguiendo con la terminología aristotélica, la excelencia educativa implicaría la capacidad de aproximarnos a la comprensión efectiva del mundo que nos rodea y de promover su transformación, es decir, el ejercicio de la tarea docente entendida también como “sabiduría práctica”.

El límite resistente de los objetos, encarnado en la figura del maestro artesano, permite articular el deseo de los aprendices durante la construcción de su autonomía. Sería como la resistencia del viento que permite al pájaro remontar su vuelo: espléndida imagen kantiana de la libertad, que se construye gracias al reconocimiento de la presencia del Otro y su respeto. (2)

 


(1) Para Aristóteles, la virtud de la valentía, por ejemplo, sería el término medio (mesótes) entre la cobardía y la temeridad, o la generosidad el punto medio entre la tacañería y el despilfarro, o la modestia entre la timidez y la desvergüenza. Sin embargo, tanto la valentía como la generosidad o la modestia, no son mezclas equidistantes o mediocres de sus respectivos extremos, sino virtudes cualitativamente nuevas, cuya determinación viene dada por la posesión de una “sabiduría práctica” (phronesis) aplicable a circunstancias particulares y concretas.

(2) “La ligera paloma, que siente la resistencia del aire que surca al volar libremente, podría imaginarse que volaría mucho mejor aún en un espacio vacío”. Kant (1781) Crítica de la Razón Pura (A III)

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: