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Notas a pie de aula (2): ¿Qué he aprendido hoy?

08/03/2014

educacion-tradicionalEn ese momento percibí el mundo propio y personal de los alumnos como una corriente dinámica y desordenada que corría por fuera de las aulas; y dentro de éstas, un mundo ordenado y ajeno, que transcurre lentamente entre el timbre de entrada y el timbre de salida.





Pensando en mis esfuerzos por modificar las dinámicas radiales y la distribución jerárquica del espacio, que sitúan al docente en el centro de la clase, recordé algunos experimentos realizados durante un curso de Psicología y Sociología, una asignatura optativa de 1º de bachillerato, con un grupo de unos veinte alumnos.

Cada día entraba en el aula y me sentaba en cualquier lugar que estuviera desocupado. En cualquiera, menos en el sitio habitual del profesor, es decir, nunca de espalda a la pizarra y enfrentado a las filas de sillas y mesas de los alumnos.

Una vez que me sentaba, todos los alumnos modificaban sus lugares habituales, pero siempre lo hacían tendiendo a mantener la distribución radial; como si, aunque intentase alterar mi posición física no consiguiera modificar mi estatus de profesor y el rol asignado que de dicha posición se derivaba.

Lo que también hice algún día fue ponerme a conversar con cualquier alumno o grupo de alumnos escogidos al azar, mientras los demás seguían hablando libremente puesto que todavía no había dado la señal formal de que la clase había comenzado. Luego de un rato, desde el lugar donde estábamos situados mis interlocutores ocasionales y yo, levantaba un poco la voz e intentaba hacer partícipes a los demás de la conversación que estaba manteniendo en el pequeño grupo, dando por sentado que, aunque no hubiera habido ninguna indicación formal, el trabajo de clase ya había comenzado.

En otras ocasiones, luego de haber preguntado sobre si alguien había pensado una idea relacionada con lo tratado en la clase anterior, y recibir un comentario de algún alumno, he intentado convertir ese comentario en un posible tema de discusión. Entonces le he pedido al autor del comentario que asumiera la tarea de moderar el debate. El alumno o la alumna pasaba al frente de la clase y yo me sentaba en su silla.

Pensando en todos estos intentos por “des-formalizar” el encuadre tradicional del aula, recordé una clase de hace un tiempo. Era la sexta hora de viernes, en un grupo de segundo de bachillerato. Tocaba explicar la Metafísica de Descartes. Los alumnos estaban manifiestamente cansados, después de haber soportado cinco clases, no todas seguramente muy entretenidas. Luego de anunciar el tema, Bea, una de las alumnas más participativas,  manifestó su dificultad para poder prestar atención a un seguramente somnífero rollo sobre la filosofía racionalista, convirtiéndose con este reclamo en portavoz de todo el grupo. No sin cierta ironía le pregunté que porqué, si el tema era nuevo y prometía ser muy interesante. A lo que Bea respondió, esta vez imitando mi tono irónico, que ya habían aprendido demasiadas cosas nuevas durante esa mañana.

En ese momento se me ocurrió formular una pregunta a todo el grupo, sin pensar que dicha pregunta finalmente se convertiría en una actividad que ocuparía toda la hora.

–¿Qué habéis aprendido durante la mañana de hoy?

Las respuestas fueron múltiples, dichas todas a la vez, mezcladas con bromas y digresiones varias. Entonces pedí un poco de atención, esperé en silencio, interrumpido sólo con la mención de algún que otro alumno que se resistía a detener el bullicio. Cuando finalmente todos más o menos habían callado escribí en la pizarra la siguiente frase incompleta: Esta mañana he aprendido…

Seguidamente propuse lo siguiente:

–En un hoja en blanco podéis completar esta frase explicando lo que consideréis más importante entre todo lo aprendido durante la mañana. Puede ser un contenido de alguna asignatura, pero también puede ser el resultado de alguna experiencia tenida fuera de clase, en el patio o en los pasillos, al desayunar o al coger el autobús para venir al Instituto.

Pasados unos diez minutos, y antes de comenzar las lecturas, volví a dirigirme a todo el grupo:

–Mientras vayáis leyendo, que cada uno escoja lo dicho por otro compañero, para que en una segunda ronda le pueda hacer una pregunta sobre por qué ha considerado importante ese aprendizaje, o pedirle cualquier otra aclaración que considere oportuna.

Seguidamente me dirigí a Bea:

–¿Te apetece moderar el resto de la actividad?

— Si claro, profe –respondió sonriente.

Lo que inicialmente pensé como un pequeño ejercicio para distraer y relajar al grupo, se convirtió en un trabajo de diálogo colectivo que duró toda la clase. Dedicamos los últimos minutos a responder a la pregunta ¿Qué hemos aprendido…, en la clase de hoy?

Algunas cuestiones que me llamaron la atención:

  • El cansancio y el tedio inicial de esa sexta hora se convirtió en una participación animada y divertida.
  • La mayoría de los aprendizajes comentados se refirieron a cuestiones que tenían que ver con las relaciones personales o con circunstancias vividas fuera del aula, muy pocas al trabajo de clase.
  • Entre estas pocas, casi todas eran críticas a los profesores o hacían referencia a dificultades vividas en algunas asignaturas.

En ese momento percibí el mundo propio y personal de los alumnos como una corriente dinámica y desordenada que corría por fuera de las aulas; y dentro de éstas, un mundo ordenado y ajeno, que transcurre lentamente entre el timbre de entrada y el timbre de salida.

Entrada editada en base a la corrección y ampliación de una anterior, publicada el 19/3/2010
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5 comentarios leave one →
  1. Manuel Rodríguez Guerrero permalink
    10/03/2014 20:05

    Un virtuoso ejemplo de creación didáctica ex nihilo, profesor.
    Una cosa que se me escapa, Alejandro: a pie de esta entrada, se dice que es una “corrección y ampliación” de otra anterior (19/03/2010), aunque no advierto ninguna de esas acciones. ¿Obedece a alguna razón esta equivalencia?

    • 10/03/2014 20:27

      Gracias Manuel por tu comentario.

      En relación a la indicación del final, si pulsas sobre las palabras “una anterior” puedes ver la entrada original. A pesar de las correcciones, he decidido dejar la entrada antigua principalmente para no elminar los comentarios escritos entonces por lectores del blog.

  2. 09/07/2014 11:03

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