Skip to content

Formatos para enseñar narrando

28/06/2013

Once upon a time


En  una entrada anterior sugerí algunas características que pienso debería tener una metodología narrativa capaz de promover motivación y compromiso (engagement) en los alumnos y aportar al desarrollo de su pensamiento creativo. En esta entrada concretaré algo más esta cuestión proponiendo cinco “formatos narrativos” que pueden servir para construir actividades en el aula:

1. Escuchar para narrar

2. Narraciones improvisadas y notas

3. Narraciones propias y actas de clase

4. Narran los alumnos

5. Historias con hechos e historias con ideas


 1. Escuchar para narrar

En la actualidad, además de los trabajos vinculados al programa “Filosofía para Niños” de Mathew Lipman, hay en el mercado editorial una importante cantidad de libros que ofrecen textos narrativos para la enseñanza de la filosofía [1]. Sin embargo, creo que la construcción de materiales propios por parte del profesor y sus alumnos puede ser de una  gran riqueza educativa: además del rédito pedagógico que ya de por sí tiene trabajar con materiales narrativos se suma el efecto que para el desarrollo del pensamiento creativo puede significar la tarea de inventar narraciones.

Una de las dificultades que se suelen argumentar para no construir materiales narrativos propios es una supuesta falta de talento literario, o bien, la inconveniencia de utilizar textos de poca calidad. Aparte de que el esfuerzo por producir los mejores materiales posibles sea absolutamente recomendable, los criterios para valorarlos, en cuanto a prioridades, no situarían en el primer lugar su calidad formal.

Como condiciones recomendables para iniciar la tarea de construir textos narrativos, considero de principal importancia dos actitudes: por un lado una cierta sensibilidad para relacionar aquellos contenidos que se desean situar en el centro de la investigación filosófica con acontecimientos y situaciones cotidianas próximas a la realidad de los alumnos; y, por otra parte, la escucha activa de lo que dicen los alumnos. Considero que todo buen narrador antes que narrador debe ser un buen escucha. En nuestro caso, escucha atento y cuidadoso del discurso de los alumnos, aunque también escucha de nuestros propios pensamientos y experiencias. Esto último, que puede resultar algo obvio, no lo es tanto si pensamos en el hecho de que siempre estamos leyendo lo que dicen otros, y explicando a otros eso que otros han dicho. Nos ha quedado en el medio un hueco, aquel donde nos podemos decir cosas a nosotros mismos, que urge llenar con reflexión y con escritura, de ser posible autobiográfica o narrativa.

En suma, se trata de prestarse a escuchar para poder narrar. Recuerdo, hace ahora unos cuantos cursos, que comencé a tomar notas de aquellos diálogos entre alumnos que tenía oportunidad de presenciar, tanto dentro como fuera del aula,. Tiempo más tarde, al releerlos, caí en la cuenta de que aquello era una fuente muy útil para preparar materiales narrativos. Reproduzco a continuación una de las notas que escribí en mi diario de clase, en ocasión de una visita realizada con los alumnos de primero de bachillerato al Parlament de Catalunya.


Fotogenia y fútbol

Ayer, creo que por primera vez, me puse en posición de observador consciente ante un debate entre alumnos ocurrido fuera del aula. Estábamos realizando una visita al Parlament de Catalunya, con alumnos de primero de bachillerato. La discusión tuvo lugar en el metro, ya de regreso al Instituto. Anna y Natalia afirmaban que había gente fotogénica y otra que no lo era. Raúl, Albert y Néstor decían que no existían las personas fotogénicas, dado que las fotos no hacían más que reflejar fielmente la realidad; y por tanto, si alguien salía feo era porque era feo. Creo que el punto de la diferencia estaba en aceptar o no la existencia de una cualidad intrínseca a las personas, la fotogenia, que les permitía salir mal o bien en las fotografías. [Leer más…]


 2. Narraciones improvisadas y notas. Evernote

Cuando transcurre un cierto tiempo, durante el cual nos hemos ido habituando a utilizar materiales narrativos, y también a tener una actitud atenta ante todo posible material que pueda ser de utilidad para su construcción, ya provenga de las conversaciones realizadas entre alumnos, o de otras circunstancias de la vida cotidiana, como programas de televisión, discusiones en el barrio o en el autobús, comentarios escuchados a los amigos, es posible que comencemos a incorporar en las clases, de manera espontánea e improvisada, la narración de historias. En estos casos es importante que después de terminada la clase apuntemos en nuestro “diario de clase” o en una libreta cualquiera, la transcripción de la historia que acabamos de inventar, como así también las derivaciones que a partir de ellas se pudieron haber producido en clase, y todas las cuestiones que se nos puedan ocurrir al respecto. Seguramente habremos convertido una pequeña crónica de un día de clase en el germen de un útil material didáctico.

Un servicio web que me resulta de una gran utilidad para este tipo de tarea es Evernote. Permite escribir y guardar notas, ordenarlas en carpetas y etiquetarlas. Además cuenta con aplicaciones para instalar en el PC, el portátil, la tableta o el teléfono móvil, que permiten trabajar sin conexión y luego sincronizar en todos los dispositivos donde la aplicación esté instalada.

Ahora recuerdo una clase, de hace ahora varios cursos, en la que, luego de haber trabajado una introducción a la teoría del conocimiento, Jeni manifestó sus dificultades para comprender algunos conceptos, tales como: la diferencia entre el conocimiento como proceso y como resultado, también el conocimiento entendido como la relación entre un sujeto y un objeto, y la idea del conocimiento como “representación”. En ese momento se me ocurrió una pequeña historia, que recordé más tarde para apuntarla en mi diario de clase. Transcribo ahora la nota que tengo guardada en mi Evernote.


Cena con amigos para mostrar fotos de un viaje

Me detengo en la pregunta de Jeni. Se me ocurre una pequeña historia y la explico:

Hace tiempo que me apetecía conocer el valle de Aran; me habían hablado muchas veces de sus espectaculares paisajes y de sus magníficos monumentos románicos. El fin de semana pasado finalmente me decidí  conocer esta región del Pirineo leridano. En compañía de mi perro y con una cámara fotográfica en la mochila disfruté de una prolongada excursión, deteniéndome en la mayor cantidad de lugares posibles, visitando varias iglesias y sacando muchas fotos. [Leer más…]


3. Narraciones propias y actas de clase

Cuando, después de tener muchas dudas, finalmente me decidí a escribir mis propias narraciones, consideré necesario definir previamente unos pocos parámetros que me pudieran servir de guía: la unidad didáctica a la cual la narración estaría especialmente vinculada, los personajes que intervendrían, un par de rasgos propios que se mantendrían en el caso de que el hilo narrativo continuase en futuros escritos, y un escenario habitual.

La primera narración estuvo vinculada a la Introducción a la Teoría del Conocimiento en la asignatura de Filosofía de 1º de bachillerato. Pensé que tenía que contener, de manera flexible y abierta, los interrogantes que se suelen plantear al comienzo de las primeras clases sobre este tema, como por ejemplo: ¿Qué es el conocimiento? ¿Cómo podemos entender la relación entre el sujeto que conoce y su objeto de conocimiento?  ¿Se trata de entidades completamente separadas e independientes, o bien hay una relación de interdependencia entre ambos? ¿En el caso de que se opte por esto último, qué tiene más peso en el conocimiento, la actividad del sujeto que conoce o la realidad del objeto a conocer?

Definí cuatro personajes, todos alumnos de un instituto en el que obviamente están cursando primero de bachillerato: Miki, un chico especialmente sensible, de carácter emocional, y algo despistado; Emilia, muy lista, del tipo de alumna frecuente en la modalidad científico-tecnológica, que habitualmente tiende a ofrecer el punto de vista racional sobre las cosas; Ariel, hijo de padres sudamericanos inmigrantes, muy crítico e imaginativo, siempre dispuesto a pensar en “mundos posibles”; y finalmente Mari, muy práctica y realista, portavoz del sentido común. Además imaginé como escenario habitual un parque cercano al instituto y a los domicilios de cada uno de ellos; un rincón en el que suelen encontrarse por la noche para hablar de sus cosas, lejos del oído y la mirada del mundo adulto.

El texto que finalmente trabajamos en clase fue el siguiente:


Estrellas y dinosaurios

Era una noche de invierno, de aquellas en las que se respira un aire muy frío y limpio. Desde el parque público, situado sobre una pequeña montaña, podían verse las luces de la ciudad, y también las estrellas que brillaban en el cielo. El grupo de amigos, formado en su mayoría por alumnos del instituto de secundaria que estaba justo a la entrada del parque, solía reunirse en lo alto de una escalera de piedra, debajo de una farola apagada, a la que alguien, vaya a saber por qué razones inconfesables, le había roto el cristal de una pedrada. [Leer más…]


Algunos días después me propuse la preparación de una segunda narración, esta vez tomando como base la distinción entre los discursos de primer y segundo grado. Me había propuesto intentar aproximar lo más posible estas cuestiones tan alejadas de la realidad personal de los alumnos. Al realizar esta segunda narración comprobé que una vez embarcado en la tarea de escribir, sin proponérmelo, la historia cobraba una cierta autonomía  e iban surgiendo derivaciones que posibilitaban trabajar temas diferentes al propuesto inicialmente. En este caso surgieron cuestiones vinculadas a la relación de los adolescentes con el mundo adulto, el problema de la confianza, y también el tema de los criterios de verdad, como la autoridad o la comprobación empírica. La narración fue la siguiente:


Carriles diferentes

– ¿Qué harás mañana por la tarde? –preguntó Miki.

–No sé…, seguramente me pasaré por el “Pirata”, estará toda la peña– le respondió Ariel.

–Toda la peña no lo creo, la semana que viene comienzan los exámenes de final de trimestre, y muchos se quedarán en casa estudiando.

–Muchos, muchos… tú y algún que otro alumno responsable. Por estar un rato en el “pira” no dejarás de aprobar, al menos que quieras sacar sólo notables y excelentes.

–No es coña Ariel, me preocupa mates; y con el rollo ese último de filo no hay quien se aclare.

– ¿Qué rollo?

–Ese de la “teoría del conocimiento” y el saber de primer grado y de segundo grado. Con frecuencia me pregunto para qué sirven todas esas historias del conocimiento. Cuando debatíamos aquello del comportamiento humano y los sentimientos, o la evolución, o el origen de la vida, me parecían temas más interesantes; que tenían más que ver con cosas reales, que nos pasan cada día. Pero ya me dirás de qué me servirá esto del conocimiento o de la ciencia, sobre todo a mí que soy de letras. Y ahora, con esto del primer grado y el segundo grado, ¡ya es el colmo! [Leer más…]


El formato para trabajar estas narraciones en clase siguió aproximadamente la pauta que ya había utilizado en otras oportunidades en las que trabajamos con los alumnos de cuarto de la ESO el programa “Filosofía para Niños” creado por Mathew Lipman. Los procedimientos fueron aproximadamente los siguientes: los alumnos se sientan en círculo, dedican un tiempo a leer de manera consecutiva y en voz alta las narraciones del programa, luego cada uno escribe libremente una idea o una pregunta que les pueda sugerir el texto, algunas son leídas en voz alta, y el profesor las apunta en la pizarra, indicando el autor de cada una de ellas. Luego se puede hacer una síntesis, proponer un esquema o formular interrogantes que provocan el diálogo y la construcción de conocimientos nuevos por parte de todo el grupo.

Este formato se puede acompañar con la propuesta de diferentes actividades. También complementarse con la realización rotatoria por parte de los alumnos de un acta de la clase, que es fotocopiada,  repartida y comentada en la clase siguiente; pudiendo servir como síntesis de la clase anterior, o punto de partida de la presente. De esta forma al final los alumnos tienen un resultado físico de la producción de todo el curso, y se puede contar como un elemento más de evaluación. Otras veces sustituimos los textos por narraciones realizadas por el profesor, por los alumnos, o por todo el grupo, o bien por la contemplación de una representación plástica o audiovisual.

Respecto de las actas, además de destacar su función como instrumento de síntesis, de repaso y de continuidad del debate, dije a los alumnos que procurasen ser originales y creativos, que no se limitasen a reproducir lo que se hubiera dicho durante la clase, y que procurasen volcar sus impresiones, sentimientos, sin escatimar la dosis de humor o de evaluación crítica que, dentro de los límites del respeto y el sentido de la oportunidad, creyesen conveniente incorporar. Para ello, me ofrecí en cada uno de los grupos, a iniciar la ronda de turnos para escribir las actas, y procuré contener en lo posible estos ingredientes recomendados.

A pesar de mi inexperiencia y la falta de hábito en los alumnos, esta experiencia de trabajar textos narrativos en grupos reducidos, con distribución en círculo y confección de actas, resultó en general muy positiva. La heterogeneidad del formato, en relación a la dinámica escolar habitual, hacía que en algunos momentos se viviese la clase de filosofía como una suerte de recreo, y costaba imprimirle un carácter más riguroso y productivo. Este hecho se compensaba con un grado de participación mucho mayor que el que se daba en las clases tradicionales, en un clima de agrado y razonable entusiasmo.

Además de las narraciones de Lipman o las realizadas por mí o los alumnos, en clase utilizamos otros textos narrativos de diferentes tipos y autorías. Por ejemplo, para trabajar la cuestión del razonamiento deductivo, comentamos un texto de Conan Doyle, en el que se narra la forma como Sherlock Holmes deja boquiabierto a Watson al desarrollar uno de sus famosos razonamientos. También ejemplificamos las características del pensamiento mítico leyendo una transcripción resumida del mito de Perséfone; o la diferencia entre la técnica y la tecnología y las implicaciones sociales de esta distinción mediante la narración de una experiencia con indígenas mejicanos. Estos últimos materiales fueron extraídos del libro de texto Filosofía de Batxillerat, editado por Edebé. El criterio general de este manual tiene un componente narrativo que para nuestra perspectiva puede ser de utilidad: antes de comenzar cada unidad, propone una pequeña narración protagonizada por un grupo de alumnos, similar a las dos propuestas por mí anteriormente. Por ejemplo, he utilizado una que narra la conversación que realizan los alumnos después de visitar el desarrollo de un juicio, a propósito del tema sobre los diferentes criterios y formas de entender el concepto de verdad.

En relación con materiales narrativos pensados para la enseñanza de la filosofía en el bachillerato cabe destacar también, los siguientes materiales editado por el Grupo IREF y Eumo Editorial, en catalán, dentro del programa Filosofia 6-18Irene de Puig, Kalós. Antologia d’Estètica; Anna Baiges i Irene de Puig, Cinema i filosofia. Para quienes deseen profundizar sobre el programa “Filosofía para Niños” recomiendo un listado bibliográfico imprescindible, realizado por el profesor Félix García Moriyón.


4. Narran los alumnos

El paso siguiente fue promover la redacción de narraciones por parte de los alumnos. De hecho ya habían tenido una cierta experiencia narrativa en el trabajo de las actas de clase. Ahora se trataba de inventar historias que pudieran estar relacionadas con la investigación realizada en clase. La oportunidad estuvo dada por un ejercicio de evaluación al finalizar el segundo trimestre, en el que además de contener preguntas sobre ese trimestre se había de recuperar también algunos contenidos del primero. Se me ocurrió entonces dividir el examen en dos, una parte realizada previamente en casa, y que consistía en la redacción de una narración relacionada con alguno de los temas trabajados durante el primer trimestre, y una segunda parte –el examen propiamente dicho– en el que entraban sólo contenidos del segundo. La idea resultó buena para los alumnos, y el resultado fue razonablemente satisfactorio. Finalmente hice una selección de las redacciones que consideré más creativas y con mayor posibilidad de utilización para la reflexión filosófica, abrí una sección en la página web de la asignatura, y las puse allí para que todos las pudiéramos leer y comentar. De esta forma, y quizá de una manera un tanto rudimentaria, complementaba el desarrollo de un trabajo de creación narrativo-filosófica, y la continuación de una dinámica de trabajo en red, iniciada con el debate virtual en el foro de la página que se había llevado a cabo principalmente durante el primer trimestre.


5.    Historias con hechos e historias con ideas. Storify

El punto de partida en este formato es distinguir la posibilidad de narrar historias a partir de hechos vividos o imaginados, por una parte, y de narrar historias que tengan como protagonistas los propios pensamientos o ideas, por el otro. En la vida de cada día ambos niveles no se muestran diferenciados; por ejemplo, cuando explicamos a un amigo algo que nos ha pasado, ambos tipos de narraciones están absolutamente mezcladas: explicamos aquello que nos sucedió, y al mismo tiempo las valoraciones, los juicios, las conclusiones, los propósitos que esos hechos nos suscitaron.

Ahora se trataría de proponer una separación deliberada de ambos niveles con la finalidad de introducir a los alumnos en la utilización del trabajo narrativo para el desarrollo de la investigación filosófica. Para ello se pueden seguir los siguientes pasos:

  1. Narrar una historia breve cualquiera, real o imaginada. Con ellos se procura que los alumnos se introduzcan en una dinámica narrativa, no demasiado diferente a cuando reunidos en sus ratos libres con el grupo de amigos, van contando chistes o anécdotas de lo que les ha sucedido.
  2. Intentar reconocer una idea presente en nuestra mente y sintetizarla en una frase que se podría escribir. Por ejemplo, “Dios no existe”, “el Universo comenzó con el Big Bang”, “la especie humana es resultado de la evolución de las especies animales”, “las diferencias entre los individuos humanos es más cultural que biológica”, etc.
  3. Buscar el itinerario de su gestación y de sus sucesivas transformaciones. Las ideas nuevas que pudieron ir surgiendo, las consecuencias que pensamos que podría haber tenido en la forma de pensar en general, o en la forma de actuar o de sentir. Siempre tratando de contarlo como si fuera una historia, no tanto del contenido mismo de la idea como de lo que nos pasó a nosotros con esa idea. Nos podríamos ayudar con frases tales como:

“Yo siempre había creído tal cosa, hasta el día que…”

“No siempre pensé lo mismo sobre esta cuestión, hasta que…”

“Aquello que más influyó en que pensara de esta manera fue…”

Esta “narración con ideas” se puede construir también con materiales sacados de Internet. Para ello Storify es una herramienta de mucha utilidad que nos permite extraer información de Internet (vídeos, entradas de blogs, tuits de Twitter, entradas o comentarios de Facebook, etc,) e insertarlos en paneles sucesivos pudiendo intercalar comentarios que den coherencia al desarrollo narrativo.

Se puede ver un buen tutorial para utilizar esta aplicación en el sitio educ@conTIC, y una sencilla y completa entrada en TotemGuard, en la que además de Storify se explica el uso de otras herramientas 2.0 para la búsqueda, selección y distribución de contenidos (lo que habitualmente se denomina “curación de contenidos”). Pero esto último ya sería tema para otra entrada.



[1] Entre muchas otras obras se pueden citar:

MARTÍN GAITE, C.: Caperucita en Manhattan.  Ed. Siruela.

JOSTEIN GAARDER: El mundo de Sofía. Ed. Siruela.

CHEMA SÁNCHEZ ALCÓN: El radiofonista pirado. Ed. Anaya.

K. NORA y VITTORIO HÖSLE: El café de los filósofos muertos. Ed. Anaya.

SAVATER, F..: El jardín de las dudas, Planeta.

TUGENDHAT, E.: El libro de Manuel y Camila, Gedisa, 2001

Colección “Los Pequeños Platones“, Ed. Errata Naturae.

Fuente de la imagen: http://onforb.es/LtNGxA

Anuncios
9 comentarios leave one →
  1. 29/06/2013 23:56

    Gracias Alejandro por compartir esta sistematización de diferentes formas de enseñar a través de la narración.

  2. 30/06/2013 10:13

    Muy interesante la propuesta, se puede complementar con las preguntas de abertura: al principio de curso se les pide que escriban 50 preguntas que consideren “importantes” (menos no, porque no da juego) y luego se ve si se han respondido en el curso (una gran mayoría sí). Me gusta la idea de que ellos escriban las narraciones, les ayudará para la pregunta de opinión de segundo.

  3. Félix García Moriyón permalink
    30/06/2013 12:29

    Como es habitual, interesantes reflexiones. Te aconsejo consultar la colección escolar que dirijo en Siruela. Es un apreciable esfuerzo para presentar narraciones de calidad a los adolescentes, con la intención de hacerles reflexionar: http://www.siruela.com/catalogo.php?opcion=colecciones&b_coleccion=13
    Cada libro va acompañado de una invitación a la lectura y de propuestas para trabajar en el aula. Uno de los libros es Caperucita en Manhattan y otro es una colección de cuentos de Sherlock Holmes

    • 30/06/2013 12:52

      Gracias Félix por tu comentario que, como siempre, enriquece mi entrada. Es posible que la hayas leído antes de las modificaciones que acabo de introducir. En ellas hay una referencia que te concierne.
      Un saludo

Trackbacks

  1. Formatos para enseñar narrando (2) | 3. ...
  2. Formatos para enseñar narrando (2) | Ben...
  3. Formatos para enseñar narrando (2) | Did...

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: