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El propósito de la educación: promover la autonomía.

25/04/2011

Entrada actualizada el 24/5/2013

El propósito de la educación (PDF)


Sé que no es lo mismo preguntarnos por el propósito de la educación, que por la educación que nos proponemos. Respecto de lo primero respondería: promover aprendizajes de autonomía (quiero decir aprender a ser autónomos, no ser autónomos para aprender mejor); respecto de lo segundo, me plantearía la forma de conseguirlo. ¿Cómo? Pues en parte, dándole a la educación formal un baño de informalidad (diría mejor, una inundación); y,  por otro lado, a los aprendizajes informales la autoconsciencia que sólo puede ofrecer el espacio escolar.

¿Qué tiene que ver la autonomía con la informalidad de los aprendizajes? Pues mis 500 palabras son para reflexionar sobre ello:


Si se compara la potencia de los aprendizajes informales con los aprendizajes realizados en entornos formales o reglados seguramente se podrá comprobar que los primeros superan con creces a los segundos. Es más, se podría decir que los informales son los auténticos aprendizajes, y que en las instituciones educativas (me refiero especialmente a la secundaria), en relación al tiempo y los costos invertidos, poco se aprende de verdad, salvo en sus “intersticios informales” (que se dan por añadidura y sin que nada cuesten).

¿Qué hacer pues? ¿Se trata de dar las instituciones educativas definitivamente por perdidas? ¿Profetizar el advenimiento de nuevas formas futuras de educación? ¿O como resignadamente propuse en una entrada anterior, ante la inmovilidad y la rigidez de los institutos, aprovechar aquellas grietas o mini-espacios en los cuales se desarrollan aprendizajes, a pesar de y/o en oposición a las disciplinas formales y sus gestores docentes?

A pesar de lo dicho, desde hace un tiempo vengo pensando que nuestras escuelas e institutos tal vez no sean ni tan rígidos ni tan inmóviles. La crisis de los sistemas educativos es evidente; y los tiempos que nos tocan vivir nos sacuden con vientos, qué digo, con tsunamis de cambios, insospechados hace muy poco: desde la difusión global de las redes sociales, hasta la caída de regímenes autoritarios, a causa de la movilización de gentes que desean conquistar la libertad y dignidad que por derecho les corresponde.

Todo lo que sea “informalizar” o aprovechar “resquicios” seguramente siempre será positivo: las instituciones por lo general son discontinuas, y es en estas discontinuidades donde crecen las ideas innovadoras. Aunque, si lo que se pretende es una auténtica transformación de la educación, es necesario reconocer y asumir la realidad contradictoria de las instituciones educativas, con toda su rigidez formal, y promover desde sus contradicciones la emergencia de un nuevo modelo de escuela que integre y se deje inundar por el dinamismo de lo informal. Posiblemente necesitemos una escuela que siga siendo la misma escuela, y que al mismo tiempo deje de serlo. Una suerte de metamorfosis de lo que hoy tenemos: espacios que recuperen la vitalidad y el vigor de los aprendizajes informales, pero que también puedan contenerlos y re-significarlos de manera auto-reflexiva.

En los aprendizajes informales la efectividad es muy grande. Esto es así porque están sostenidos por necesidades reales de las personas, diría incluso en una base biológica de supervivencia. Sin embargo, en estas circunstancias el sujeto que aprende no podría ser considerado en un sentido estricto un aprendiz. En los aprendizajes informales la energía cognitiva y emocional se derrama en experiencias no reflexivas o inconscientes. ¿Qué ocurre cuando esos mismos aprendizajes, manteniendo toda su motivación intrínseca, devienen proyectos autoconscientes, reflexivos y auto-gestionados? Aquella energía espontánea y derramada de la informalidad se canaliza y concentra ahora en la mediación autogestionada de la deliberación y la toma de decisiones.

En este sentido, una educación para la autonomía se podría describir como el conjunto de aprendizajes que conservan toda la potencia de la informalidad, pero modelada  y reconducida por el sentido auto-reflexivo que puede ofrecer el espacio escolar. El sujeto de aprendizaje, aquel que ejerce la capacidad y el placer de escudriñar en lo desconocido y lo novedoso, de manera natural, diría casi innata, ha pasado a ser realmente un aprendiz. Para conseguirlo se ha reunido con otros aprendices, algunos de su mismo nivel de experiencia, otros más aventajados; a estos últimos les llama maestros, los cuales acompañan al resto, pero sin perder nunca su condición de aprendices. Al espacio donde todos ellos se encuentran le llama escuela; una escuela democrática, rigurosa y al mismo tiempo divertida. 




Algunas pistas para “informalizar” el cole:

  • Romper la distribución espacial de siempre, dejar fluir la aparición de situaciones imprevistas.
  • Permitir la circulación de los afectos y la expresión de estados emocionales: el entusiasmo, la alegría, el humor, la informalidad, la risa, los aplausos, las celebraciones.
  • Promover la auto-reflexión, el metalenguaje, la narración de experiencias, la asociación de palabras o la búsqueda de etimologías, los desplazamientos de significantes propios del humor o de la ironía, jugar con las metáforas y las imágenes.
  • Salir del aula, callejear, tomar el sol, visitar lugares.
  • Convidar a personas de fuera, familiares, amigos, especialistas y no especialistas.
  • Intercambiar papeles y saberes.

¿Te animas a proponer algunas más?

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16 comentarios leave one →
  1. josserafael permalink
    25/04/2011 0:41

    ..muy interesante tu reflexion, ..y ya ke estamos, me atrevería a proponer el informalismo total, jajja, por que no? la eliminación de las escuelas…dejar que la gente aprenda libremente en sociedades autogestionadas y autonomas, sin que nada ni nadie tenga ke intervenir en sus desarrollos..y en sus aprendizajes naturales..
    jaja, ke radical no?..de ke ibamos a vivir los maestros y educadores..jejje

    • 25/04/2011 14:10

      Es verdad José Rafael, no había pensado en esto del sueldo, quizá tenga que repensar lo dicho. 🙂

      Bromas aparte, la lectura de tu comentario me ha hecho pensar en las posibles interpretaciones a las que puede dar lugar, sobre todo el último párrafo:

      “Para conseguirlo se ha reunido con otros aprendices, algunos de su mismo nivel de experiencia, otros más aventajados; a estos últimos les llama maestros, los cuales acompañan al resto, pero sin perder nunca su condición de aprendices. Al espacio donde todos ellos se encuentran le llama escuela; una escuela democrática, rigurosa y al mismo tiempo divertida. ”

      Mi idea no es la de disolver la figura del maestro (o del docente en general), sino por el contrario proponer la necesidad de su redefinición. Como ya he comentado en otra entrada la cuestión estaría en ver la importancia que los docentes, sin dejar de ocupar su posición de “autoridad” (en el sentido propuesto por Finkel), no dejen de ser aprendices; tal como no lo deja de ser el maestro artesano, que enseña sobre todo mostrando y compartiendo lo que él investiga y aprende.

      También, muy lejos de mis sugerencias está promover la disolución del espacio escolar, o de llegar a lo que irónicamente denominas “informalismo total” (irónicamente en el mejor de los sentidos, próxim0 a aquella estrategia socrática que nos obliga a pensar). Todo lo contrario. Es cierto que el formalismo escolar tal como se da en la actualidad es ineficaz y anacrónico. Su cuestionamiento no se propone desde una utopía romántica, sino todo lo contrario: dejar de subestimar la capacidad de aprendizajes que los individuos tenemos (algo así creo que sugieres en una entrada de tu blog), y aprovechar la contención de la formalidad para canalizar y potenciar esas capacidades, que disueltas en la pura informalidad acaban dando la espalda al crecimiento y a la excelencia educativa.

      He de reconocer que en las frases del PS, ya fuera de las “500 plabras”, me he dejado llevar un poco por mi vena idealista y romántica. Pero debo confesar también que, a tenor de mi experiencia docente de muchos años, mi estado natural suele ser de un razonable escepticismo, y de una cierta incomodidad con todo lo que suene a predicador utópico. Eso sí, sin perder nunca el entusiasmo.

  2. xavier permalink
    25/04/2011 12:20

    Me resulta paradójico esta vinculación que realizas entre informalidad y aprendizaje sobre todo cuando la aterrizas en la palabra “aprendiz”. Por otra parte quizás si cambiamos la palabra aprendiz y aprendizaje por experiencia resuelve alguna cosa ¿digo yo? . Esa informalidad de la que hablas existe y a menudo es constitutiva de la verdadera experiencia gracias a la adquisición de la autonomía del sujeto. Por otra parte los espacios formales siempre resultan condicionantes de …y para…. los informales creo que también en la medida que siempre construyen una alternativa “sesgada” como espacio de libertad “también condicionada”. El dilema quizás esté en lo que tu propones bien acogernos a ambos espacios formalidad y informalidad … Sin embargo hace poco leía en el Periódico una carta de un profesor de filosofía haciendo referencia a la pedagogía y didáctica de quienes la ejercen sin tener mucho en cuenta la realidad del aprendizaje… Me pareció realmente “atrevida” una afirmación como esta precisamente por lo que comentas que no hay informalidad sin formalidad ….
    Como medidas de informalidad quizás podemos : reinventar el espacio aula de nuevo y sacar el aula de las cuatro paredes ; o bien dejar que el trabajo se lleve a la panadería, al bar, a la ferretería, en el banco del parque público con el diálogo sin más… pasear para saber observar nuestro entorno más pequeñito ( un papel, una flor, una piedra, el pavimento, una farola, ) o bien pasear para contemplar nuestro entorno más grande ( el cielo, la montaña, …) …. hacer una lista de cosas en común que se compartan informalmente y publicarla en creaif por ejemplo ….

    • 25/04/2011 14:38

      Gracias Xavi por estar siempre por aquí.

      Estoy de acuerdo que la tensión entre formalidad e informalidad, cuando se la considera como base para pensar la transformación de los procesos educativos nos lleva irremediablemente a una paradoja. En un sentido kantiano es la inevitable circunstancia a que se llega cuando se pretende pensar una realidad concreta en término de ideales o “metafísicos”, tales como por ejemplo el de autonomía.

      Paradojas aparte, tal como propones, la clave está en la idea de aprendizaje como experiencia. Esta experiencia debe fluir libremente, pero para que esto ocurra realmente, para que haya energía, para que no se “derrame”, es necesario contar con riveras claras, con canales. Creo que esta es la función de la “formalidad escolar”.

      Respecto de la redefinición del espacio “aula”, creo que es importante salir, pero no lo es menos hacer tan porosos sus muros como para que el mundo pueda entrar de verdad.

      Un abrazo

      Alejandro

  3. 25/04/2011 15:28

    “caminante no hay caminos..se hace camino al andar” decia el poeta. Kizás no confiamos en ese hecho, en que la experiencia en si va surcando un cauce..en el hábito, en la constancia.

    Es paradójica nuestra intención de generar informalidad en lo formal, je. Paradójico que nos demos cuenta del valor de lo espontáneo..lo “analógico”., pero sigamos agarrados a querer mantener su control.

    Si seguimos en nuestro empeño , esos “intersticios informales” acabarán por desaparecer…pues en cuanto sean inducidos o regulados, perederán su naturaleza espontánea.

    Me vuelve otra vez algunas de las ideas que intenté expresar en mi blog…en referencia a la naturaleza y propósito de lo que llamamos “educación”. Educación como fenómeno artificial que intenta regular la vida social y politica de una comunidad.

    Buscamos el como convertir lo “analógico” en “digital”. Un fenómeno espontáneo y natural como es el del aprendizaje ,nunca podremos sistematizarlo , controlarlo o programarlo de manera perfecta
    ¿programar escuelas que potencien la creatividad? ..¿es realmente posible ser creativo por inducion?..jejej, ¿ sería esa creatividad espontánea?

    la verdadera creatividad está primero en el hecho de plantear los problemas, no en ke te venga el problema ya planteado y tu des diversas soluciones “creativas”.

    La creatividad está en generar el cauce, en abrir el camino, …una vez abierto, luego es fácil danzar por el con multiples bailes y florituras formales.

    Hoy se necesita abrir nuevos cauces, pues lo que hacemos normalmente es pasar y pasar por el mismo surco, de mil formas, con mis argumentos , con mil citas academicas y folklorismos intelectualoides que no hacen mas enredarnos en la misma manta que nos cobija y da de comer.

  4. 25/04/2011 17:31

    Alejandro, me encanta que hagas referencia al aprendizaje no-formal. Tus sabias y acertadas palabras me han servido para ilustrar un articulillo que he publicado en mi abandonado blog: http://eduentorno.blogspot.com/2011/04/el-kiosko-y-dinamizadores-varios.html

    Un abrazo,

    Mónica

  5. Susana Rotta permalink
    25/04/2011 23:37

    En mis clases los hago dramatizar, leer poesías y luego que ellos inventen alguna, les dejo un acertijo para descubrir en la próxima clase , también dibujar o hacer un collage sobre algún tema. Por ejemplo vemos el tema del trabajo infantil, les traigo varias pinturas de Berni sobre Juanito laguna y ellos tienen que hacer un collage sobre los chicos de la calle o los cartoneros.

  6. 26/04/2011 16:17

    Buena reflexión, distinta a las que he leído hasta ahora.
    Ahí intentamos estar más de un@; “ahondando en los intersticios informales”. La necesidad de sistematizarlos, formalizarlos y ¿por qué no? normalizarlos, ha sido para mí la novedad de este artículo.
    Me siento muy identificada con “las pistas para informalizar” y asumo que a algunas personas les suene a romanticismo; pero para mí la educación sin emoción no es posible, y ¡ya que estamos! tampoco ahora sin emoción 2.0.
    Afectuosos saludos.

  7. María Elena López permalink
    27/04/2011 2:48

    Informalizarnos los docentes para informalizar la escuela, solo así podremos aprovechar los imprevistos y convertirlos en instancias de aprendizaje. A las pistas enunciadas le agregaria el juego, en un lugar prioritario, ya que cuando observamos a los niños jugar y nos animamos a jugar con ellos, siempre tenemos en nuestras manos una estrategia didáctica informal pero de un valor incomparable.

  8. Ponce María Esther permalink
    27/04/2011 9:32

    Alejandro me parece bárbaro eso de generar informalidad en la formalidad, más no debemos ignorar un tanto románticamente que cambiar los procesos pedagógicos supone además transformar acontecimientos complejos en los que están implicados un conjunto de elementos y relaciones como el conocimiento, la afectividad, el lenguaje, la cultura, la ética, el aprendizaje, etc. Un mayor y mejor conocimiento de la naturaleza compleja de los procesos pedagógicos puede ayudarnos a realizar una mejor selección de estrategias para el cambio pretendido. No debemos olvidarnos de los agentes, procesos y contextos que condicionan las pretendidas innovaciones. La calidad de las prácticas pedagógicas no solo está asociada a nuestros anhelos renovadores ni a los recursos técnicos-pedagógicos (nº de estudiantes, material didáctico, nº de profesores por cantidad de alumnos, disponibilidad de textos), ni de las relaciones interpersonales que se dan el al aula. La calidad de la enseñanza y del aprendizaje está asociada al contexto socio-económico, las tradiciones e ideologías de los participantes del acto educativo y de las políticas públicas que regulan el sistema. Perdón, si no soy tan optmista como vos en la posibilidad de realización de estos anhelos de cambio que ponés de manifiesto, estoy de acuerdo contigo en la necesidad de transformación , pero como yo vivo la realidad Argentina ésta me frustra y me supera(me refiero a la escuela pública). Acá se habla desde el gobierno de “educación para todos”, cuando todos vivimos diariamente un dezplazamiento de la tarea pedagógica por una tarea netamente socializadora y por el asistencialismo en las intituciones que deben encargarse de atender o conterner a los sectores populares en riesgo.
    Me encanta leer lo que publicas, aunque hacía bastante tiempo que había perdido mi cuenta y por fin la he podido recuperar!!!Hasta prontito y para envidia tuya estoy tomando unos matecitos. Hasta prontito. Marité

  9. María permalink
    30/04/2011 9:59

    Alejandro gracias por todo lo que nos aportas, tus 500 palabras tocan muy de cerca mi ámbito profesional y mi ambito de intereses. Los dos tienen que ver con la educación pero en polos muy distintos y que tú delimitas muy bien. Soy formadora ocupacional, me muevo en el ámbito de la educación no formal, en muchos casos y dependiendo de las espectativas que los alumnos ponen se podría considerar informal, y después por formación y estudios actuales me encuadro en el ámbito de la educación puramente formal. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que el grado de motivación y por tanto de aprovechamiento que se alcanza en la educación no formal no existe en la educación reglada. Las claves que aportas para “informalizar” el cole creo que son muy acertadas, o eso, o desescolarizamos. La semana pasada presentamos un trabajo grupal sobre Illich y como digerir sus ideas intentado hacer una los cambios suficientes como para que “la escuela no arruine la educación de nuestros alumnos” (variación de la cita de M. Twain). Nuestra propuesta está muy resumida en este prezi http://prezi.com/jj8sn9pcobth/ivan-illich/ y consiste básicamente en aumentar el peso de la participación efectiva del alumno en las decisiones del aula, esfuerzo por parte del docente por integrar los interes de los alumnos en el proceso, liberación del libro de texto y busqueda de otros “textos” entendidos como “tejido vital”… Bueno, ya, ya sé que es ciertamente utópico, pero con estas modificaciones se parece más a la utopía de Freire que a la de Illich.
    Gracias otra vez
    María

  10. 01/05/2011 21:23

    Tu discurso me ha parecido muy acertado y creo que el aprindizaje informal, como tu lo llamas, va a ser fudamental para el cambio educativo. Yo trabajo en un instituto con chicos con discapacidad y con ellos he aprendido que totdo aquello que no se aprende de la experiencia, no se aprende. De todas maneras aún me resulta muy difícil hacer comprender a algunos profesores que no tiene ningú sentido que estos chicos tengan que memorizar y sean evaluados de la misma forma que los otros (de todas maneras los otros tampoco deberian aprender así).

    No se si conoces el trabajo de a Cristobal Cobo y John Moravec sobre el aprendizaje invisible (www.invisiblelearning.com/). Acaban de sacar un nuevo libro sobre las mismas ideas que tu propones: el aprendizaje debe ser permenentemente (7/24) en qualquier lugar (365º) y más allà de la educación formal (3D).

    Un placer haber conocido tu blog, ya formas parte de mi Google Reader.

    @mariaistwitting

  11. María permalink
    01/05/2011 21:43

    Salirse del sistema, a veces premeditadamente y otras de forma espontánea,, a ver qué es lo que surge, si ves que el ambiente de la clase es propicio para un diálogo en el que tu intervengas lo menos posible pero conduciéndolo socráticamente, mediante el arte de preguntar evitando dar respuestas incluso cuando el alumno te las pide…….difícil; cuando ocurre, las sensaciones son maravillosas, el ambiente se vuelve cálido, todo se llena de vida, la reflexión, el pensamiento crítico, el pensar por uno mismo que tanto se persigue a través de la filosofía,son posibles.

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