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  1. 16/11/2010 22:59

    Hola Alejandro! qué bueno recibir esta nueva “entrega” sobre el tema.

    Me encantaron las condiciones que señalás para que el intercambio dialógico realmente estimule la expresión del pensamiento discente:

    “. El convencimiento claro y honesto por parte del docente de que siempre hay algo que sólo el alumno puede decir.
    . Que ese algo no es sabido por el docente, al menos en la forma como lo puede expresar el alumno.
    . Que, además, realmente vale la pena escucharlo, porque de alguna forma aquello que se escucha puede transformar o enriquecer lo que piense el docente.”

    Me parecen fundamentales y profundamente transformadoras. Tienen que ver con la escucha de la que veníamos hablando y de las posibilidades que se abren cuando ponemos el eje en el otro.

    Luego mencionás dos formas básicas de obturar la expresión:

    a) mediante preguntas que no esperan respuesta o que esperan una respuesta prefijada;

    b) mediante una respuesta a la diversidad desde el lugar del poder y/o la autoridad, ya sea porque nos resulta amenazante o conflictiva a nivel personal o porque consideramos que niega valores sociales fundamentales. En el primer caso el error frecuente es caer en la polarización y en el segundo, creo, el error sería caer en la deslegitimación de la visión del otro.

    Realmente este último caso es un tema delicado, porque por un lado es importante mantener el diálogo abierto, dejando un poco en suspenso, aunque sea temporalmente, las convicciones propias para poder adentrarse en la mirada del otro y en los posibles ángulos y matices que puede aportar. Pero por otro lado, también es importante mostrar convicciones y compromisos con determinados valores sociales, aún conscientes de las limitaciones que puede tener nuestra visión.

    Influenciada por el libro que estoy leyendo -si no lo leíste te lo recomiendo, me parece excelente!!- “El diálogo en la enseñanza” , de N. Burbules, pienso que en estos casos extremos es importante, al menos, cuidar que el modo de resolver el conflicto no obture el canal de comunicación a futuro, es decir que no rompa el deseo o la posibilidad de seguir expresándose en el futuro. Y esta pauta sirve tanto para el docente como para el alumno, en el sentido que es un valor de referencia para ambos, una pauta procedimental que está por encima de ambos y que tiene mucho que ver con aprender a convivir en democracia.

    Nos seguimos leyendo…
    Un cordial saludo

    Estela

    • 17/11/2010 13:58

      Me apunto la referencia del libro que recomiendas. Gracias!

      Me parece muy interesante la idea de “aprender a convivir en democracia” como marco para contener el dilema entre la defensa de valores o principios y el promover la expresión. Sobre todo si dicho aprendizaje incluye la comprensión empática de la posición de los demás.

      Seguimos.

      Un saludo

      Alejandro

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