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“yo también he dicho: ¡Sí, Dolors, sí!”

30/07/2010

Dolors Alcántara Madrid, la conocí de manera “virtual” a través de la lista de correos Filolist. Dolors es profesora de Filosofía en Bachillerato, y con ella tuve desde un primer momento una buena sintonía (creo que mutua) respecto de nuestras respectivas preocupaciones y reflexiones . El 8 de enero nos “desvirtualizamos” en un bar del Raval en un agradable encuentro, al cual asistieron también Concha Fernández Martorell, autora del libro “Aulas desiertas“, y mi colega y compañero de inquietudes y desvelos desde hace ya tiempo, Xavier Alsina.

En esa ocasión recuerdo que entre muchas otras cosas Concha nos habló de su experiencia en un proyecto llamado “Aula de Filosofía”, Xavier de su experiencia en la actividad “Camino del exilio republicano“, y Dolors de su trabajo con narraciones en la asignatura alternativa a la religión en la ESO.

Cuando regresé a casa, recordé especialmente una frase que suelen repetir los alumnos a lo largo de nuestras explicaciones magistrales, y que entonces, mientras tomábamos el té, además de hacernos reír, se instaló como síntesis articuladora de la reflexión. La frase fue: ¿esto entra en el examen profe? Quedaba claro que durante las experiencias señaladas con anterioridad ningún alumno la había pronunciado.

¿Por qué esto? Escribí entonces unas líneas que me sirvieran de síntesis y de recordatorio de aquel encuentro:

Todas las experiencias que parecen tener un verdadero grosor educativo (y, sin lugar a dudas, todas las experiencias narradas por Concha, Xavier y Dolors, lo tenían), que comportan cambios significativos en el pensamiento y en la conducta de los alumnos, en las que los alumnos se sienten implicados, en ninguna de ellas, el motivo de su realización es obtener un aprobado o evitar un suspenso. En  ningún momento se trata de sobrevivir a una experiencia amenazante, sino sencillamente vivir una experiencia gratificante, decidida y co-dirigida por los propios sujetos que participan.

Hace un par de semanas recibí un mensaje de Dolors, coincidiendo con la iniciativa de abrir una “Sala de invitados” en Carbonilla. Fue entonces cuando le propuse participar con aquella narración de sus experiencias y preocupaciones, comprometidas en la búsqueda de nuevas formas de entender la docencia en Filosofía, y que entonces me regalaba de manera privada y diría casi silenciosa.

Son estas reflexiones de Dolors las que ahora comparto con los seguidores de este blog:


Dolors Alcántara

yo también he dicho: ¡Sí, Dolors, sí!

Hace tiempo que sigo tu interesante blog sobre filosofía y educación. Hace tiempo que quiero hacer algún que otro comentario a más de una de tus entradas, pero se me están acumulando y he decidido intentar por este medio trasladarte algo de lo que, como se dice en catalán, “porto al pap”.

Después de años de diversas peripecias profesionales, que me llevaron a abandonar la enseñanza formal de la filosofía por la del alemán, e incluso por la enseñanza “informal” en otro marco organizativo (ONG), pude volver hace unos años a dar clases de filosofía al obtener una plaza en las oposiciones.

He de confesar que me sentí muy “extrañada” al volver. Por una parte, había dejado de lado durante años todo lo que tuviera que ver con la didáctica de la filosofía y volví, sin ser muy consciente, a hacer clases con entusiasmo, sí, pero “casi” igual que antes de dejar de darlas. Digo “casi” porque las experiencias de otras enseñanzas y otros aprendizajes me habían transformado sin darme cuenta. Y sin mucha conciencia de ello empecé a hacer algunas cosas “raras” en la clase de filosofía.

En la enseñanza con las TIC había entrado por la puerta de la didáctica del alemán, predominantemente comunicativa, como suele ya ser habitual en las lenguas extranjeras, a diferencia del enfoque que predomina en las propias. En la autonomía del alumno y en que el aprendizaje se construye conjuntamente (alumnos entre sí, alumnos y profesores), dejando de ser el aula el espacio único, e incluso dejando de ser el privilegiado, me entrené en la ONG con adultos capaces y voluntarios, que sabían más de derecho internacional que yo, por ejemplo, pero a los que tenía que “enseñar” a hacer que su grupo de trabajo funcionara. Las habilidades desplazaban los conocimientos.

No he sistematizado ninguna reflexión, pues parte de lo que hice al volver a dar clases de filosofía fue permitir que “sucedieran cosas” fuera de mi control, “cosas” que surgían o no de las sugerencias que llevaba al aula, normalmente en forma de reflexión/pregunta lanzada hacia los alumnos.

Primero pasó que me dejé llevar, luego pasó que nos llevamos en suspensión hacia otro lugar. El aula era un lugar de encuentro, pero la relación pedagógica se ampliaba más allá: fuera del centro, a espacios y horas ajenos a la organización del centro, a veces sin aparente relación con la “materia”. Dentro del aula todo era bastante más “normal”: dentro de los corsés dominantes y habituales. Ellos y yo seguíamos dentro del redil. Fuera, todo era diferente. Eso me hizo pensar que en el aula no se podían vivir las experiencias necesarias para aprender filosofía o alemán o lo que fuera.

Pero esto ha ido a más y ha “estallado” recientemente vía Facebook. Los instigadores han sido ellos, alumnos de este curso que lo serán el que viene, ex – alumnos de este curso y de otro curso y centro. Estoy aprendiendo a utilizar Facebook con ellos, y ahora tengo el proyecto de organizar la tutoría que me han asignado (1º de bachillerato) a partir de un grupo de Facebook.

He adquirido la mala costumbre de no querer controlarlo todo y confiar, en cambio, en que mis alumnos construirán sus pistas para aprender “con lo que tengan a mano”. Me dejo llevar por la intuición e intento deshacerme de prejuicios o tenerlos presentes y hacerlos explícitos para abrir paso a experiencias del tipo que sea.

Suena desafiante, pero no lo es, porque nunca ha venido nada extraño ni malsano a instalarse en el espacio del aula. Se han instalado la confianza, el humor, la espontaneidad y una cierta frescura que nos hace (sí, digo “nos”) un tanto impermeables a la presión de los dichosos currículum. Salvo a 2º de bachillerato, donde la sumisión a la necesaria preparación para las PAU (Pruebas de Acceso a la Universidad) rompe con no pocas posibilidades de vivir relajadamente el rato de la clase y eso ya cierra muchas opciones.

Me son de mucha utilidad y estímulo tus reflexiones para identificar algunas de mis inquietudes y malestares, algunas de las disconformidades conmigo misma en el aula, pues me parece que aún hablo demasiado en ellas, pese a que me empeño en que eso no sea así, y tengo mucho que mejorar para lograr que tomen la clase de filosofía al asalto de su propio pensamiento, y el mío tan sólo abra, sugiera, proponga. O enmudezca de tanto en tanto.

Este curso, exasperada del silencio con el que me regalaban mis alumnos de bachillerato (me escuchaban atentamente, cosa que otros profesores parecían desear que les sucediera a ellos por lo que decían que pasaba en sus clases…), inventé unos alumnos virtuales con una respuesta virtual, tan estereotipados los unos como la otra. Cierto que era un logro que de la distracción pasaran a la atención interesada, cierto que era necesario escuchar, pero no que sólo fuera yo quien hablara y que ellos no lo hicieran más que de tanto en tanto.

Exasperada como decía, hice entrar en escena a los alumnos virtuales en forma de una mano que simulaba una boca y fingí una vocecilla que respondía lo que se supone que todos los profesores deseamos: “sí, Dolors, sí”. Era mi respuesta provocadora ante su silencio cuando les preguntaba “i a vosaltres que us sembla? Què en penseu?”. No se me escapa que probablemente tengo que aprender a formular mejor las preguntas…

De la sorpresa a las risas, de aquí a la participación tímida. Lástima que se nos haya acabado el curso, pero espero que el movimiento continúe. Unas alumnas de 1º han abierto una página de Facebook con un dibujo y el nombre “yo también he dicho: Sí, Dolors, sí”. Se han ido haciendo amigos alumnos de diferentes cursos.

Me pregunto si esto pre-figura un entorno personal de aprendizaje al ser expresivo de una experiencia que ha surgido sin que yo dirija nada, pues también me he dejado llevar. Lo que tengo claro es que ellos construyen a pesar nuestro, sin que propiciemos nada, y que superan nuestras pretensiones por vías que ignoramos. Hay que escucharles y seguirles, caminar junto a ellos, si es que somos capaces. Ser adulto o profesor no es garantía de poderles acompañar. Hace falta algo más: una entrega que implique aspectos emocionales y también éticos, algo a lo que te referiste en una entrada de tu blog.

Espero haber sido capaz de comentarte algunas de las ideas que me han surgido con la lectura de tus entradas al blog. Verás que no soy rigurosa y sistemática como tú, que no organizo estas mis pocas ideas como una exposición y que me siento mucho más cómoda haciéndolo en forma de intento por narrar mi experiencia.

Me siento inquieta e insatisfecha con las clases que imparto, pues me falla el saber que necesito para que el aula sea punto de partida de una experiencia desde la que ellos edifiquen su camino hacia lo que deseen aprender, pero quizás ya está pasando y no me entero. Quizás está bien que me supere, pues sólo si toman las riendas de su propio proceso de aprendizaje, puedo intentar acompañarlos y compartir algo con ellos.

Yo quisiera que pasara en clase, en esas dos o tres horas, pero he visto más actividad fuera de ella que dentro. Tiendo a pensar que el espacio cerrado de la clase (el aula, el horario) no es apto para acoger más que una mínima parte de lo que una relación pedagógica debe recoger. Me temo que tampoco pueda acoger mejor, sino más bien al contrario, un aprendizaje filosófico en sentido pleno, que debería ser indiscernible del aprendizaje sin más y éste me parece imposible sin una verdadera relación pedagógica.

Creo que las escuelas y los institutos deberían ser lugares más “filosóficos”, que las materias todas deberían contaminarse del espíritu crítico y que los feudos del conocimiento en la secundaria también deberían desaparecer.

Tengo la sensación de que esto provoca el temor a la disolución de nuestra particular materia que no es tal, ni particular ni materia, precisamente. Y que ese temor lo es a la pérdida de lo conocido, del puesto de trabajo, de la supuesta dignidad de la filosofía confundida con la dignidad del docente y de su existencia en un espacio propio aunque escaso.

Me temo que si algunos seguimos diciendo que hay que abandonar el currículum para enseñar filosofía, desaparecemos de 2º de bachillerato, o perderemos público al convertirnos en una optativa. Me temo que hay servidumbres que no estamos preparados para superar y que renovar la enseñanza de la filosofía es más profundo que incorporar Facebook o Twiter como recursos, por ejemplo. Parece que hay que renovar toda la manera de verlo, de hacerlo. Renovar la escuela, vaya.

Te envío un vídeo en el que nos dan una de tantas pistas para el cambio: http://www.ted.com/talks/view/id/815 . Puedes verlo con subtítulos en catalán o en castellano.

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5 comentarios leave one →
  1. Martha S. Rotman de Miranda permalink
    02/08/2010 7:59

    Me parece fabulosa tu actitud, Dolores. Yo también pienso que los jóvenes deben entrar a la Filosofía de formas menos duras y serias y sin los prejuicios tan comunes sobre las dificultades y lo aburrido de la misma. También pienso que las distintas cátedras en la escuela no pueden ser espacios estancos. Yo me propuse hacerlos entrar a partir del cine, y luego me extendí a todas las Artes.¡¡Y me dio resultado!! Por eso me decidí y lo puse por escrito en un libro que llamé “FILO-ARTE” (Propuestas didácticas innovadoras).Te mando la página para que te enteres : http://www.dunken.com.ar/web2/libreria_detalle.php?id=10115%20
    Encantada de conocerte . Martha

  2. 02/08/2010 11:49

    Una vez recibido y aceptado tu ofrecimiento para publicar la entrada en tu sala de invitados, Alejandro, pensé en las dos alumnas que habían tomado la iniciativa de crear la página de facebook. Esa página ha sido el impulso de lo que escribí y de las inquietudes a lo largo de un camino que quería sintetizar, así como ser inicio de una nueva etapa en la buena compañía que me has brindado.
    Me puse en contacto con Anna, que andaba por estos mundos internáuticos porque se había puesto en contacto conmigo precisamente para no perder el contacto, pues cambiaba de dirección de correo electrónicoeste verano. Anna es una muchacha risueña y generosa que leyó interesada el contenido de la entrada, respondió y con la que dialogué un poquito sobre lo que pasaba en clase… Le pedí permiso para publicar lo que me comentó. Me pareció que quedaba incompleta mi reflexión sin aportaciones de los alumnos a los que va dirigida mi práctica docente. Quedaba, sobre todo, como una reflexión más de profesora, cuando precisamente en la reflexión lo que intento exponer es que sin ellos nada que hacer, sin tenerles en cuenta nada que rascar, como decía mi abuela. Si no hacemos la clase juntos, seguimos igual que siempre.. Recojo aquí el intercambio con Anna, alumna de 2º de bachillerato en el curso 2010-2011. Está en catalán, que es nuestra lengua de relación en el aula. Espero que no resulte difícil entenderlo.

    “Gràcies, Anna. Que gaudeixis de l’estiu, com imagino que ja estàs fent…Per cert, la vostra iniciativa de la pàgina de facebook m’ha provocat una reflexió que es publicarà amb el nom de la pàgina al blog d’un profe de filo. D’entrada, t’adjunto l’arxiu amb l’entrada. Una gran abraçada, Dolors”

    “Quina gràcia! Mai hauria pensat que un grup del facebook donés per tant jejeje. Jo també penso que el que ajuda a les classes és la teva espontanietat i la relació que tens amb nosaltres tant dins com fora de l’aula:), Anna”

    “Anna, gràcies per donar-me la teva opinió sobre part del contingut de l’escrit. Voldries ajudar-me a fer més completa la reflexió? Podries dir de quina manera ajuda a les classes, com et sembla a tu que facilita el que fem a les classes: relaxa, diverteix, amenitza, provoca interès, etc….? Creus que hi hauria algun més de la classe que volgués participar-hi? Seria coherent amb el que penso de que heu de tenir la iniciativa, us hem d’acompanyar….Què en penses? Mil gràcies ja d’entrada per la teva aportació! Dolors”

    “Jo penso que el que fem a les classes és una manera d’aprendre millor perquè treballem relaxats, però a la vegada motivats pel que fem. Jo m’enrecordo que al principi la filosofia ni m’anava ni em venia, és a dir que m’era indiferent. I penso que ara m’agrada per com ho hem treballat i pel que hem fet durant el curs. Potser sí, podries enviar un e-mail i preguntar-ho per saber l’opinió de tots. La manera de fer les classes i la varietat de les activitats que hem fet ens ajuden a tener la iniciativa que tu busques en nosaltres i que permet que puguem treballar “sols”. Entre el curs al moddle i tot plegat aprenem a ser més independents i a espavilar-nos a l’hora de treballar. Perquè no tenim ningú a sobre que ens pressioni, però podem comptar amb la teva ajuda per si tenim algún problema a l’hora de fer qualsevol treball. A més la relació que tens amb nosaltres és molt natural, i això fa que nosaltres ens sentim a gust i treballem millor. Anna”

    “Ah, una pregunta: em deixes reproduir les teves idees en un missatge…? Dolors”

    “Siiiiii i tant. Anna”

    Intentaré en el futuro conocer las opiniones de los demás y creo que servirá para algo que espero que podamos llevar juntos más allá de lo que supone una evaluación del curso…

    • 02/08/2010 14:15

      Reproduzco una imagen conseguida vía [e-aprendizaje], que creo refleja estupendamente el contenido de esta entrada.


      imágen | adesigna en flickr con licencia CC-by-nc-sa

      También me permito traducir al castellano, especialmente para nuestros amigos sudamericanos, el diálogo virtual entre Dolors y Anna:

      DOLORS. Gracias, Anna. Que disfrutes del verano, como imagino que ya estás haciendo … Por cierto, tu iniciativa de la página de Facebook me ha provocado una reflexión que se publicará con el nombre de la página en el blog de un profe de filo. De entrada, te adjunto el archivo con la entrada. Un gran abrazo. Dolors.

      ANNA. ¡Qué divertido! Nunca habría pensado que un grupo de Facebook diera por tanto jejeje. Yo también pienso que lo que ayuda a las clases es tu espontaneidad y la relación que tienes con nosotros tanto dentro como fuera del aula:). Anna.

      DOLORS. Anna, gracias por darme tu opinión sobre parte del contenido del escrito. ¿Querrías ayudarme a hacer más completa la reflexión? ¿Podrías decir de qué manera ayuda a las clases, cÓmo te parece a ti que facilita lo que hacemos en las clases: relaja, divierte, ameniza, provoca interés, etc ….? ¿Crees que habría alguno más de la clase que quisiera participar? Sería coherente con lo que pienso de que debe tener la iniciativa, hemos de acompañar …. ¿Qué piensas? Mil gracias ya de entrada por tu aportación! Dolores.

      ANNA. Yo pienso que lo que hacemos en las clases es una manera de aprender mejor porque trabajamos relajados, pero a la vez motivados por lo que hacemos. Yo me acuerdo que al principio la filosofía ni me iba ni me venía, es decir que me era indiferente. Y pienso que ahora me gusta por cómo lo hemos trabajado y por lo que hemos hecho durante el curso. Quizás sí, podrías enviar un e-mail y preguntar para saber la opinión de todos. La manera de hacer las clases y la variedad de las actividades que hemos hecho nos ayudan a tener la iniciativa que tú buscas en nosotros y que permite que podamos trabajar “solos”. Entre el curso en Moddle y todo ello aprendemos a ser más independientes y a espabilarnos a la hora de trabajar. Porque no tenemos a nadie encima que nos presione, pero podemos contar con tu ayuda por si tenemos algún problema a la hora de hacer cualquier trabajo. Además la relación que tienes con nosotros es muy natural, y eso hace que nosotros nos sentimos a gusto y trabajamos mejor. Anna

      DOLORS. Ah, una pregunta: me dejas reproducir tus ideas en un mensaje …? Dolors

      ANNA. Siiiiii, por supuesto. Anna “

  3. 10/08/2010 1:00

    Dolors: Me ha entusiasmado mucho tu post; justo estofen la inquietud determinaruno propio sobre el tema, aunque con una perspectiva, quizá menos filosófica, en el sentido de que me parece que una opción es el no pensar en lo que no debemos hacer, sino en lo que DEFINITIVAMENTE DEBEMOS HACER,que alguna vez lo hicimos en el plano del aprender y que, de repente como estudiantes y maestros, olvidamos: Se trata de divertirse, disfrutar.

    Me ha parecido excelente y maravillosamente espontáneo y genuino de comentario. Gracias.

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