Skip to content

De verdades y opiniones en los discursos docentes

24/07/2010

Con esta entrada inauguro una nueva sección de Carbonilla: la SALA DE INVITADOS. En ella recibiré a todos aquellos amigos y amigas, compañeros de profesión o personas con inquietudes afines, que deseen exponer sus ideas.

El origen de esta iniciativa se dio sobre todo a partir de los periódicos encuentros que mantengo con mi colega y amigo Emilio Urbina, los cuales han suscitado muchísimas de las ideas que he ido poniendo en este blog. Hace unos pocos días le propuse: “¿Por qué no escribes sobre esto que estamos hablando -era sobre el discurso docente expresado en la evaluación de los alumnos- y lo cuelgas en el blog como invitado?”.

Un mensaje de Dolors Alcántara, profesora como yo de filosofía en secundaria, recibido la semana pasada, en el cual me comenta sus impresiones y experiencias relacionadas con algunas de mis entradas, consolidó la idea y aumentó mi entusiasmo por ella.

Emilio y Dolors han aceptado enriquecer las páginas de este blog con sus escritos. Emilio inicia esta sección con una reflexión sobre el discurso que los docentes de secundaria suelen tener a la hora de evaluar a sus alumnos. De aquí a unos días, Dolors nos ofrecerá un recorrido vital por sus últimas experiencias, interrogantes y reflexiones con sus alumnos en las clases de filosofía.

Se trataría, en definitiva, de que muchas de las aportaciones que los lectores de Carbonilla pueden hacer a través de comentarios, tengan la posibilidad de ser compartidos como entradas. Para mí, esta iniciativa no significa, tal como sugirió Dolors, ningún acto de especial generosidad; lo considero más bien un honor y un enriquecimiento inestimable, respecto del cual me siento muy agradecido.

Espero y deseo poder contar con la visita frecuente de muchos invitados. Yo las iré convocando, y también quien lo desee puede solicitarlas.


Emilio Urbina

De verdades y opiniones en los discursos docentes

En los ratos libres, entre clase y clase, en la cantina, no es poco frecuente que los profesores hablemos de los alumnos. Sin embargo, y aunque curiosamente las circunstancias a las que me refiero sean de una diversidad infinita, siento que las palabras se repiten y las valoraciones se convierten en lugares comunes. A veces me pregunto: “¿No será que, aunque creamos hablar de los alumnos, en realidad estemos hablando de nosotros mismos?…”

La facilidad con la que se menosprecian determinados comportamientos de los alumnos y a la vez se alaban otros, es síntoma de un “mal” que, en un contexto distendido de “reunión ocasional de profes”, puede tener una importancia relativa, o incluso tener un mero carácter de intercambio de comentarios semejante al de quien rivaliza o simpatiza con un equipo u otro de fútbol.

El “mal” al que nos referimos radicaría en el hecho de que de estas valoraciones que hacen los profes sobre los alumnos pueda depender su promoción, es decir aprobar o suspender un curso. Quizá más que de “un mal” habría que hablar de un problema: LA EVALUACIÓN; el cual podría abordarse desde la siguiente pregunta: ¿Qué herramientas y qué método utilizamos los profes para evaluar a los alumnos?

“No soporto a fulanito, me tiene frito. Luego pretenderá aprobar. Ya se acordará de mí, ya…”

“Hoy he tenido que expulsar a menganito. Uff, no puedo con él. Este niño acabará mal…”

“Vengo de 4ºB, y de esa clase no debería aprobar ninguno. Claro, como nunca han repetido curso, ¡así nos encontramos con este nivel!…”

“Es que este alumno es muy cortito, por mucho que se empeñe no creo que pueda dar para más”

“¿Cómo quieres que apruebe si en clase no presta atención, en casa no estudia, y luego en los exámenes pone cualquier cosa menos lo que expliqué en clase o lo que dice el libro?”

“Es que hay que fijar unos mínimos, sino esto acaba convirtiéndose en un coladero”

“Será muy bueno en tu asignatura, pero lo que es en la mía nada de nada. Yo no lo puedo aprobar”

Etcétera.

A lo largo del curso es habitual participar o incluso emitir algún comentario de este tipo. En ocasiones, se hace con la finalidad de rebajar el grado de enfado de algunos profes con respecto a la mala experiencia que han tenido con algún alumno, o con alguna clase en concreto. Otras veces, incluso viene acompañado por comentarios benevolentes hacia aquel chaval o clase que te amargó la mañana. O simplemente, la intención es echar más leña al fuego, lo cual se realiza sin la menor vacilación. La variedad está servida. La realidad es que esos comentarios circulan con absoluta “normalidad” y pueden llegar a ser una constante en el intercambio de comentarios docentes.

El mal se agranda y adquiere un nuevo estado si el contexto ya no es el de los espacios informales, sino que estas valoraciones se llevan a cabo en espacios formales, como pueden ser las reuniones de evaluación. Es decir, en ese momento previo en el cual se decide en algunos casos la conveniencia o no de que algunos alumnos pasen de curso, es decir, promocionen. Es en estos momentos, cuando uno se ve obligado a justificar aquellos comentarios que en otras circunstancias tan sólo habían tenido un carácter “terapéutico” o coloquial, y que ahora son la explicación de un suspenso. Es en estos momentos, cuando el juicio adquiere dimensión de realidad en tanto que suspenso o aprobado. Y será pues cuando también la pugna entre juicios del mismo nivel acaben construyendo realidades posibles, en función de cómo se argumente o defienda las diferentes posturas, decidiendo una verdad: este alumno repetirá curso, aquel no.

Adentrándonos en el tipo de comentarios que se hacen, observo que los aspectos que tienen más peso a la hora de determinar un suspenso son los referidos a la mala actitud, reforzada por la torpeza, la desidia, o la incapacidad. ¿Qué es lo que pasa cuando alguien que es capaz de descalificar a sus alumnos con tales improperios, tiene un porcentaje elevadísimo de suspensos? ¿Cómo es posible que aun existan docentes que alardean de un elevado número de suspensos como si tal realidad fuera un indicador de prestigio, o de un buen ejercicio profesional? En realidad, ¿Quién suspende cuando pasa esto?

Desentrañando lo que abordan tales cuestiones caemos en el tipo de vínculo que se establece entre la emisión de tales juicios y determinadas formas de entender la práctica educativa, la relación personal con los alumnos, así como la práctica de un determinado rol docente, esto es, el tipo de relación de poder que se establece, y que puede llegar a convertirse en una expresión del más puro autoritarismo.

En función de cómo se entienda la práctica educativa, de considerar adecuados unos determinados objetivos, se elaborarán unos criterios que marcarán la relación personal con los alumnos. La palabra clave a tener en cuenta para construir una relación saludable y fructífera, en términos no sólo académicos, sino también en el cultivo de un rol docente óptimo y beneficioso en las diferentes esferas en el que éste interactúa, creo que es flexibilidad. Sin la existencia de esa actitud flexible, muy posiblemente aparecerá lo que queda de manifiesto cuando se llevan a cabo los juicios de los que hemos comenzado a hablar, y que mantienen una correspondencia de distorsión evidente, ya que están promovidos por prejuicios, impulsos emocionales, temores, y necesidades inconscientes, los cuales no harán más que desembocar en malestares mutuos entre alumnos y profesores.

Esa actitud flexible de la que hablamos se pone de manifiesto en el fomento de la “empatía”, en la construcción de entornos de aprendizaje participativos y democráticos, en la aplicación de refuerzos positivos, en la no exclusión de las inteligencias particulares y diversas, así como también intentar superar la inseguridad docente.

Puede ser muy pertinente ver el vídeo de José Millás sobre inteligencias singulares (Documental del 2006 que pertenece a la miniserie “El mundo de Millas”), ya que en él se muestran tres historias concretas de gente que fue excluida por una determinada forma de entender la docencia. En algún momento de esas historias, alguien que representó a la institución educativa tuvo que decir que eran un “desastre” y que el futuro no les depararía nada bueno.

El sistema educativo, que afortunadamente es dinámico, se reorienta y modifica, aunque quizá no con la agilidad necesaria, está comenzando a considerar este tipo de cuestiones. Deben existir multitud de casos que no aparecen en este video, con semejantes veredictos sobre su porvenir, con la zancadilla vital que esto implica, aunque con mucha menos fortuna a la hora de sortear los obstáculos que la vida les impuso. Si al menos pudiéramos evitar los de la escuela…


Ideas para seguir pensando:

¿Cuando hablamos de los alumnos, podría ser que en realidad estemos hablando de nosotros mismos?

¿Qué determinadas formas de entender la práctica educativa podrían estar reflejando las valoraciones que los profesores solemos hacer del comportamiento de los alumnos y del resultado de su trabajo?

¿En que sentido aquello que piensan o dicen los profes de sus alumnos puede ponerse de manifiesto en las relaciones que construyen con ellos en el aula?

¿De qué forma un determinado discurso docente puede construir posiciones y roles en las dinámicas de la clase?

Anuncios
7 comentarios leave one →
  1. 24/07/2010 5:22

    Hola,
    Buena idea la de tener invitados que puedan hacer llegar también sus contribuciones al blog.
    Sobre el tema de la evaluación, efectivamente, encontramos problemas como los que se mencionan. Los docentes asumen una forma de evaluación que normalmente es la que se acostumbra, la que además se encuentra institucionalizada. He allí una dificultad, en las instituciones educativas normalmente se establecen procedimientos para hacer la evaluación y eso constituye una estructura rígida que quizás no sea la más afortunada.
    Otra dificultad se encuentra en la insuficiente reflexión al momento de considerar el sentido y propósito de la evaluación. Normalmente se reduce a la obtención de una nota, como si ella pudiera reflejar adecuadamente el estado de aprendizaje en el que se encuentra el estudiante.
    De allí la importancia de formular propuestas más propositivas en este tema, en la contribución podría tal vez ampliarse la idea acerca de cómo, luego de planteado el problema, debería ser la evaluación.
    Saludos
    Wilbert

  2. 25/07/2010 8:20

    La idea de compartir y abrir una Sala de Invitados me parece genial, sobretodo si estos invitados tienen las opiniones, y las ideas, de Emilio Urbina. Esta perspectiva de entender los criterios de evaluación es la base para trabajar en competencias y conseguir, a través de la inclusión, el éxito educativo. Un abrazo y suerte.

  3. 25/07/2010 14:16

    Gracias Wilbert y Miguel por celebrar la apertura de esta Sala de Invitados.

    No hace falta decir que estáis invitados a participar. Sólo tenéis que decírmelo enviándome un mensaje a mi correo sarbach.alejandro@gmail.com

    Un abrazo

    Alejandro

  4. 04/08/2010 0:36

    It’s posts like this that keep me coming back and checking this site regularly, thanks for the info!

  5. 15/12/2012 17:14

    I was suggested this website by my cousin. I am not sure whether this post
    is written by him as no one else know such detailed about my
    difficulty. You are incredible! Thanks!

  6. 20/02/2013 23:08

    Hiya, I am really glad I have found this info. Today bloggers publish just about gossips
    and net and this is really frustrating. A good website with exciting content, this
    is what I need. Thank you for keeping this website,
    I’ll be visiting it. Do you do newsletters? Cant find it.

Trackbacks

  1. La acción docente I: Sobre la transmisión de un supuesto saber. «

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: