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Relaciones entre profes y cambio educativo

19/05/2010


Todo cambio educativo debe darse en el claustro, antes o al mismo tiempo que en las aulas. Si alguien me hubiera dicho esto no hace mucho tiempo, seguramente me hubiera opuesto firmemente: ¿Cómo que en el claustro? Todo debe comenzar y culminar en la clase; lo importante ocurre dentro del aula, en la relación con los alumnos.


No es que ahora afirme lo contrario. Pero es que me doy  cuenta cada vez más de la importancia que tiene, no tanto el claustro en tanto que instancia institucional o administrativa, sino más bien como representación colectiva de un conjunto de interrelaciones personales.

Aunque resulte una obviedad, hasta ahora no me había puesto a pensar detenidamente en la importancia que puede tener para el cambio educativo la visión del conjunto de profesores como una red dinámica, cuyos participantes son inter-dependientes; como un entramado de poderes, de competencias, de afectos y “toxicidades”, de condiciones de posibilidad o de obstáculos.

No solemos ser conscientes de todo esto. Pero suele ser tan fuerte su incidencia y tan compleja su gestión, que habitualmente ante el riesgo continuo de conflicto se suele preferir el aislamiento profesional, la reducción de las interrelaciones a su dimensión administrativa (y si no, obsérvese el contenido de las sesiones de evaluación, aquellas en las que se decide el suspenso o aprobado de los alumnos, en las que se proponen estrategias para resolver dificultades disciplinarias o de control: gestión administrativa de la educación, pura y dura). Todo justificado en una mal entendida “libertad de cátedra”, o en el respeto por la supuesta profesionalidad de los compañeros de profesión.

De la misma forma que en los alumnos la riqueza de muchos aprendizajes suele darse en los intersticios de su vida escolar, y sin ser muy conscientes de ello (el patio, la salida, las excursiones, las horas de estudio cuando no se estudia, cuando falta el profesor), también entre los profes la investigación, la reflexión crítica, el intercambio compartido, el compromiso afectivo y la implicación personal suelen darse en nuestros propios intersticios: la cafetería, la sala de profesores, los minutos entre clase y clase, rara vez en las sesiones de evaluación, casi nunca en las reuniones de equipos docentes o en los claustros.

Sé que no siempre es así. Sin embargo, también creo que la frecuencia con la que esta realidad se manifiesta puede ser el punto débil de muchos procesos de transformación en las instituciones educativas. Los cursillos de formación pueden darnos recursos didácticos, competencias tecnológicas, nuevos conocimientos de nuestras respectivas especialidades, es decir, hacernos más expertos. Sólo desarrollamos una suerte de techne pedagógica, muy alejada de lo que podríamos denominar una phronesis docente. Aprendemos cómo hacer mejor las cosas, no cómo hacerlas bien.

Considero muy difícil promover en clase una educación expandida, hacer de las paredes del aula muros porosos, establecer entre los alumnos dinámicas cooperativas, evaluar procesos más que resultados, si todo ello, de alguna forma no se refleja también en la relación interpersonal que pueda darse entre los profes de las escuelas o los institutos. Esto implica una profunda transformación de nuestra cultura corporativa.

Parece claro que la construcción de la llamada Escuela 2.0 no implica necesariamente innovación educativa ni transformación cualitativa de nuestras prácticas. La hipótesis ahora propuesta es que la condición para que ello ocurra no está sólo en el despliegue de recursos tecnológicos o en la formación técnica o pedagógica de los docentes sino, y sobre todo, en algo tan sencillo y claro como la transformación de las relaciones de trabajo (y por tanto humanas) entre los y las componentes del claustro.

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16 comentarios leave one →
  1. Juan Rubi permalink
    19/05/2010 21:14

    Exelente post. Lo que mas me ha llamado la atencion es la educación expandida , es normal dado que en este tipo de casos la dificultad siempre tiene el mismo problema, como “meter” esa educación de manera totalmente positiva sin que tenga repercusiones negativas (cosa bastante difícil, claro está).

    Se podrían cambiar un poco los roles de los alumnos y jugar un poco con los espacios de estos. Algo que experimentan fuera de la escuela pasarlo adentro o nose.. jaja! Seria divertido enseñarte a ti (profesor) algo que he experimetado (alumno).. nose!
    Un abrazo Alejandro, se echan de menos esas clases :)!
    Juan

    • 19/05/2010 22:34

      Gracias Juan. Además de que me ha alegrado mucho verte por aquí, tu comentario me ha encantado. Creo que das en el clavo: el cambio educativo pasa por redefinir los roles. Yo no lo podría decir mejor:

      “Algo que experimentan fuera de la escuela pasarlo adentro o no se.. jaja! Sería divertido enseñarte a ti (profesor) algo que he experimetado (alumno).. no se!”

      Me parece que tu comentario me sugiere más cosas para hacer una nueva entrada (¿Ves cómo me enseñas? 😉

      Un abrazo

      Alejandro

      • Juan Rubi permalink
        20/05/2010 1:22

        Aun te debo muchas enseñanzas! tendre que hacer muchos post! pero me alegro de que mi comentario haya servido :)!
        Un abrazo!
        Juan

  2. vicent permalink
    19/05/2010 21:20

    Me hubiera gustado comentar tus anteriores entradas, no ha podido ser. Un apunte para ésta. En esa symploké (http://www.filosofia.org/filomat/df054.htm) que vas tejiendo del mundo en los centros aportas la idea del claustro como crisol de la participación. Añadiría que lo señalado entra dentro de la responsabilidad de la tarea docente. Si uno es profesor en un centro es responsable de las relaciones de poder (no creo que haya otras cuando se habla de relaciones de trabajo) que se establecen en él ¿en qué medida? ¿qué acciones debiera desencadenar? no lo sé… en ello estamos… casi en un contínuo prueba/error.

    • 19/05/2010 22:56

      No había pensado en la idea de symploké. ¡Qué bueno!

      El tema está en el hecho de que la red es dinámica y que lo que hacemos repercute en todos los demás, y lo de los demás en nosotros. Es como si el claustro tuviera una vida y una identidad propia.

      Por lo general, este devenir colectivo no se hace consciente en sus participantes, y esa identidad es vivida como una suerte de carácter institucional, ajeno a nuestras voluntades. Mi instituto es así o asá. Y yo me adapto, me acomodo, entro en conflicto o me aíslo y paso desapercibido. Formo parte de esa marea que me lleva, y yo me dejo llevar por ella.

      La cuestión está cuando decido intervenir con una voluntad de cambio. Lo importancia no está tanto en la relevancia o la eficacia de mis acciones, como en el simple hecho de que haya decidido intervenir, que haya resuelto abandonar la supervivencia para asumir el papel de agente del cambio. Esto sólo creo que ya moviliza y modifica esa symploké de la que hablábamos.

      Gracias por comentar y darme la oportunidad de responder.

      Un saludo.

      Alejandro

  3. 19/05/2010 22:35

    Muy buen post! Creo que transmites una inquietud que muchos de nosotros y nosotras plasmamos a diario en nuestro dia a dia. Es dificil tratar de cambiar el sistema en el que nos encontramos como islas. Creo que el planteamiento que se está haciendo estos dias en twitter lo dice todo. Ya no somos islas, o no podemos ser islas. De momento, yo ya no considero el CLAUSTRO como algo interno de mi colegio si no que para mi ahora mismo, como dice Jordi Adell, mi CLAUSTRO ES EL MUNDO. Estoy descubriendo relaciones interpersonales que mejoran mi tarea diaria, que me animan en el dia a dia y que hacen mis alumnos y alumnas lo noten, y lo noten para bien. Son muchas las cosas que podemos y debemos hacer en nuestro dia a dia, y entre ello supone estar animado y contento por tener esta oportunidad que creo que es única.

    Te animo a que sigas contagiando a todo tu claustro con tu forma de ser y tu forma de hacer, poco a poco iran sucumbiendo a tus encantos 😉 No hay nada más potente que contagiar y transmitir lo que sale de dentro. Eso es único.

    Gracias por estos momentos que nos brindas y por pertenecer a mi “CLAUSTRO” ideal!!!

    • 19/05/2010 23:13

      Gracias a tí Jaime.

      Como ya nos tienes acostumbrados en tu blog y en Twitter regalas optimismo y buenas energías. No cambies.

      Encantado de formar parte de tu “claustro”.

      Un abrazo.

      Alejandro

  4. 21/05/2010 22:27

    Creo que para cambiar la escuela no hay que descartar ningún recurso y hay que actuar en diferentes escenarios, pero no hay que esperar a que cambie el claustro. Yo siempre he pensado y he vivido el cambio fundamentalmente a partir del cuestionamiento de mi propio trabajo y la necesidad de buscar nuevas maneras de ser maestro que me satisfacieran y que hicieran de mi aula un espacio de relaciones auténticas y los niños y niñas se sintieran felices aprendiendo. Por otra parte no ha sido el claustro donde he encontrado apoyos o sintonía pero sí en personas concretas; como mucho he encontrado alguna “pareja pedagógica”, personas con sensibilidad parecida a mí, insatisfechas y con ganas de hacer algo distinto. Creo que ésta es la primera condición, sentirte insatisfecho y con ganas de entrar en una dinámica que, seguro, te traerá más de un disgusto y desilusión, pero la única que te hará sentir agusto en nuestro oficio. También es importante implicar a las familias en tu proyecto y dar ejemplo, que los colegas vean que lo que haces es interesante, que los chavales están a gusto en tu clase, que les trasmites el gusto por la lectura y por querer saber y además aprenden.
    Saludos

    • 24/05/2010 12:16

      Estoy de acuerdo contigo Javier. Si tuviera que hablar de mi experiencia personal creo que firmaría tu comentario, y por supuesto que no hay que descartar ningún recurso para impulsar el cambio educativo.

      La reflexión de mi entrada anterior creo que la hago un poco desde fuera de las realidades particulares, y pensando en esta vertiginosa transformación que significa la difusión de nuevas tecnologías en las aulas, realizada desde arriba por parte de las administraciones.

      Como dice Toni Alberich en un comentario a una entrada anterior: “el incremento de las infraestructuras tecnológicas en las instituciones educativas puede tener un impacto bastante limitado en la mejora efectiva de los aprendizajes” si no hay grupos dinamizadores en el seno de los equipos docentes.

      Es por todo esto que me puse a pensar en la importancia de las relaciones personales que se dan en los claustros como elemento condicionador de los cambios (para bien o para mal); sin excluir el valor decisivo que tiene la reflexión personal sobre la propia práctica en el aula o el efecto difusor de la relación entre profesores con sensibilidades afines.

      Un saludo cordial

      Alejandro

  5. 18/06/2010 15:13

    ¡Uf! Me estoy asustando del nivel de acuerdo que mantenemos, incluidos los comentarios de los que han pasado por aquí. Si no fuera porque sólo recientemente hemos entrado en contacto (sólo recientemente nos han dado concurso de traslados virtual al claustro virtual que decía Jaime, y en el que estamos) pensaría que la posición que mantenemos surge de consignas.

    Pero lo extraordinario es que surge de la misma manera de vivir la educación en lugares diferentes. En claustros diversos, pero que, curiosamente, repiten su diversidad (en biología se diría alta diversidad alfa y baja diversidad beta [http://www.biotech.bioetica.org/clase3-1.htm]).

    Es cierto lo que dices, que hay que cambiar los claustros a la vez que cambia algo en las aulas. Y es cierto que ese es el muro contra el que nos venimos dando mucho tiempo. Dando de diferentes formas, en función del talante de cada uno, pero dando.

    Pero lo que también resulta esperanzador es que, a causa de los enormes parecidos entre claustros reales, una vez encontremos el abrelatas, funcionará en muchos sitios con pequeños ajustes.

    Yo todavía estoy en ello, pero algún avancito sí que se ha dado este año. A ver si lo puedo sistematizar y contar más organizadamente.

    Alejandro… ¿Te parecería un buen tema para profundizarlo a fondo, para seguir dándole vueltas?

    • 18/06/2010 16:36

      Querido José Luís,

      A mí también me parece increíble, y me entusiasma muchísimo esta efectiva sintonía, que surge al parecer de una especie de experiencia compartida, sin que espacial o temporalmente lo haya sido.

      Por supuesto que lo del “abrelatas” me parece un buen tema para profundizarlo a fondo.

      De momento se me ocurre una pequeña idea: creo que la clave está en la “conexión”. Palabra algo mágica, que sabe a paradigmas nuevos, y que, por lo general, asociamos a nuevas formas de entender la educación.

      Posiblemente tengamos que pensarlo también en relación a la transformación de los vínculos entre profas y profes. Quizá también la clave de la transformación de los claustros esté en promover nuevas formas de conexión. Y la forma de hacerlo, desde una perspectiva un tanto “pavloviana”, esté en mostrar que, así como el aislamiento lo único que produce es ineficacia y dificultad, la conexión y el intercambio facilita las cosas y nos hace fuerte ante situaciones que parecen casi imposible de resolver (algo, por cierto, nada extraño en el mundo educativo).

      En fin, que la conectividad no sólo es lo más útil, sino también lo que nos puede hacer sentir mejores, personal y profesionalmente hablando.

      Para el próximo curso me he ofrecido para impulsar la web de centro y la relación entre los blogs de alumnos, de profesores y de clases (que no es que haya muchos, y los que hay no se utilizan demasiado) Antes decía que debíamos intentar hacer porosos los muros del aula; podría agregar que es importante intentar abrir las ventanas del claustro, y procurar que entren aires nuevos. La idea es ver si puedo aportar mi granito de arena en este sentido.

      Seguimos pensando, quizá intentando concretar algo más.

      Un abrazo.

      Alejandro

  6. 19/06/2010 8:49

    Hola Alejandro,
    Me gustaría saber como gestionáis en tu centro esa posibilidad que apuntas: dinamizar la web y además hacer de catalizador entre los demás para que se conecten aunque sea un ratillo al día.
    En mi colegio lo veo cada vez más complicado porque la organización no es la mejor, aunque tampoco tengo claro que yo fuera capaz de arreglar esa dificultad.
    ¿Alguna idea? ¿Te dan horas? ¿Lo haces como yo, en casa y de tu tiempo?
    ¡Gracias!
    😉

    • 19/06/2010 11:35

      Hola Lola,
      No tengo mucho para comentarte en este sentido porque la propuesta de gestionar la web y los blogs del centro es para el próximo curso y no tengo ninguna experiencia anterior.

      Lo que sí puedo decirte es que después de tantos años de docencia, y de conocer el claustro de mi instituto, no lo veo nada fácil.

      Pero bueno, lo intentaré, y creo que al menos entre algunos/as posiblemente sí podremos “conectar”.

      En cuanto a la reducción horaria me quitan un par de horas de permanencia en el centro (no lectivas) que se traducirá en hacer un par de guardias menos, y por supuesto que a nivel de pasta nanai.

      En fin, que será más bien por amor al arte, casi todo en casa, y a intentar pasármelo bien.

      Ya te seguiré contando. Un saludo.

      Alejandro

  7. 19/06/2010 11:56

    Yo sí tengo esa experiencia, por eso te preguntaba. He conseguido (soy formadora de los módulos escuela 2.0) que en tercer ciclo trabajemos el blog de aula y menos una, todas las tutorías lo tienen y funcionan bastante bien. Y otras que no son de tercer ciclo (hablo de Primaria, claro). Esto ha sido en parte consecuencia de la lluvia de ultraportátiles (cada día veo más benficio a la inversión, aunque aún queda…)
    En años anteriores me dejaban dos horas, por supuesto en el centro, por supuesto interrumpidas para sustituciones y por supuesto para “urgencias” que nada tenían que ver con la web… y dinamicé la web del colegio. Esto trajo críticas de “porquéLolatienedoshoraslibres”, jajajaja, somos patéticos, y cero colaboración ni para hacer la web ni siquiera para visitarla. Una visita del claustro que hubo me dijo que había mucho que mejorar (humildemente admití que sí)
    y finalmente la web se hizo en mi casa, con mi ordenador, con mi conexión, con mi tiempo y esto acabó con mi paciencia ;)))
    Ahora la web está parada y yo no muevo un pelo para que camine. Como decía mi abuela, Dios proveerá 😉
    ¡Suerte, muchacho, la vas a necesitar! ;P

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