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Ideas para el 2010

01/02/2010

Sigo con regularidad y atención lo que escribe Diego Leal en su blog .Edu.Co.Blog.  Además de su contenido, valoro especialmente la forma en la que esta información está presentada: suelen ser narraciones de itinerarios vitales. Una orientación didáctica con la que me identifico y que se corresponde con una cuestión que me preocupa: cómo articular el uso de las nuevas tecnologías con los estilos narrativos de aprendizajes, aquellos que se construyen desde la experiencia vivida y sus contenidos emocionales.

En su última entrada Diego hace un extenso balance de lo aprendido durante el año 2009. Me permito reproducir algunos de sus interrogantes y lo que él llama ideas (o principios) de acción:

Como parte del ejercicio, lo primero que decidí hacer fue regresar hasta el post que escribí a finales de 2008, con las lecciones aprendidas de ese año, lo cual resultó un ejercicio muy interesante, pues pude ver cómo muchas de las ideas y tensiones que estaban expresadas allí empezaron a resolverse, de alguna manera, a lo largo de 2009.  Como punto de partida, aquí están algunas de las preguntas de ese momento:

  • Para qué estamos “educando”? Para satisfacer las necesidades del mercado? Para aumentar la competitividad del país? Para tener personas íntegras? Será que los currículos de nuestros programas académicos en realidad “producen” personas íntegras?
  • Por qué pensamos que, como educadores, es nuestra misión controlar y regular? Para muchos de nosotros hay, en este momento, una fuerte inquietud frente a conservar el “control” en nuestro salón de clase / curso.
  • Cómo lograr que entendamos que este es un problema de todos? Que lo que está en juego no es cuánto podemos ganar ni cuánto podemos descansar o disfrutar, sino el futuro de nuestros niños y jóvenes y, por qué no, de toda nuestra especie?

Y algunas ideas (o principios?) de acción que empecé a hacer visibles:

  • No es suficiente con poner paños de agua tibia sobre el mundo que tenemos. Tenemos que ser mucho más ambiciosos.
  • Lo fundamental es transformar los paradigmas de cada uno respecto a cómo y en dónde aprendemos. Lo fundamental es desarrollar nuestra autonomía, nuestra autodeterminación, nuestra independencia, nuestro sentido crítico. Lo fundamental es perseguir nuestra felicidad (sin entenderla como la satisfacción de deseos consumistas o hedonistas) y convertirnos en mejores seres humanos (en seres humanos íntegros y coherentes), desde un punto de vista espiritual (sin confundir lo espiritual con lo religioso).
  • Una educación virtual escolarizada no es la respuesta para una verdadera transformación de nuestro sistema. […] Necesitamos empoderar a nuestros ciudadanos. Necesitamos convertir en aprendices responsables y críticos a nuestros ciudadanos. Y aprender/consumir contenidos para una evaluación no es la mejor manera de hacerlo. Nuestro planeta requiere personas íntegras, que no sólo sean excelentes profesionales, sino seres realmente honestos en su hacer, no sólo en su discurso.
  • Es necesario agilizar la traducción de materiales en otros idiomas, como medio para estimular nuevas discusions en nuestra comunidad.
  • No estoy obligado a tratar de convencer a nadie de lo que pienso. Basta con vivir de la manera que considero adecuada, y convertirme en el cambio que quiero ver en el mundo. Con eso es suficiente. Al final, sólo necesitamos atrevernos a hacer lo que consideremos correcto, sin expectativas de cambiar el mundo, y al mismo tiempo sin temor a las consecuencias.

[Las negritas del última párrafo son mías]. ¡Muy buenas ideas para pensar la educación durante el 2010!

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2 comentarios leave one →
  1. 03/02/2010 14:03

    “Por qué pensamos que, como educadores, es nuestra misión controlar y regular? Para muchos de nosotros hay, en este momento, una fuerte inquietud frente a conservar el “control” en nuestro salón de clase / curso.”

    Creo que voy a contestar con una perogrullada: porque si no controlo la clase los alumnos no aprenden lo que tengo que enseñarles, y el deseo de los más gamberros y los que hacen más ruido se impone sobre el de los que preferirían otra cosa.
    Y ahora voy a ser políticamente incorrecto: porque yo sé mejor que mis alumnos lo que les conviene en clase.

    Respecto de las negritas finales: Yo sí trato de convencer a los otros de lo que pienso que és bueno. En Ciudadanía enseño que es mejor el diálogo que la fuerza para resolver conflictos (y no sólo porque lo dice el libro, sino porque lo creo -y trato de aplicámelo a mi vida). Y para esto a veces me pongo autoritario con los alumnos -que, como no son tontos, me señalan esta aparente contradicción. Cosa que a veces da para una buena discusión sobre la autoridad; Con lo cual ya se cumple un objetivo de mi clase. Y a ellos les va bien y creo que les gusta.

    Saludos

  2. AS permalink*
    03/02/2010 20:35

    Hola Enric.

    Yo diría que, más que “políticamente incorrectas”, tus observaciones están muy pegadas a la realidad concreta que los profesores vivimos en el aula cada día. Por ello no puedo dejar de reconocerme en ellas. También debo decir que en algún aspecto es un reconocimiento contradictorio. Pero, bueno, es inevitable cuando no puede dejar de haber una cierta distancia entre las ideas o las aspiraciones y las posibilidades reales de nuestra práctica.

    Respecto del texto de Diego Leal creo que es importante distinguir entre el control y la regulación como “misión”, y la regulación de las dinámicas concretas de aula, que yo les llamaría más bien “función moderadora”. Creo que es una distinción que se corresponde con la diferencia entre estilos didácticos autoritarios y estilos democráticos y participativos. Muchas veces “contener” a los más gamberros no es más que preservar el derecho que tienen los demás alumnos a participar y a expresarse. El problema creo que se da cuando el control y la regulación deja de ser un aspecto instrumental y posibilitador para convertirse en una obsesión o simplemente un instrumento de “supervivencia”.

    En cuanto al “no estar obligado a tratar de convencer a nadie” interpreto que Leal lo dice en el sentido general de creernos con la obligación de transmitir verdades indiscutibles, lo cual estaría próximo al adoctrinamiento. Yo también trato de convencer a los demás cuando creo que lo que pienso es correcto, sobre todo cuando se trata de valores básicos que afectan a la convivencia o al respeto de las personas.

    De lo que quizá no estaría tan convencido –y lo digo a título exclusivamente personal- es que yo sepa con certeza aquello que más les conviene a los alumnos en clase. En todo caso creo tener herramientas para aportar en este sentido, pero me gusta que lo de la conveniencia pueda ser también objeto de diálogo o de negociación con los alumnos. Muchas veces el rectificar o reconocer errores justamente me ha facilitado el control y la regulación de la clase, que es de lo que hablábamos al principio.

    Un abrazo y gracias por el comentario.

    Alejandro

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