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Recordar para aprender y enseñar narrando

30/01/2010

Actualizada el 21/06/2014

 

writing

 

Recuperación autobiográfica y saber docente

La mayor parte de todo lo que hacemos en el aula son respuestas a situaciones inéditas, que se dan de manera inmediata, diría casi refleja. El conjunto de estas respuestas, resultado de la experiencia acumulada, conforma ese estilo o carácter que distingue nuestra práctica como enseñantes, sin llegar a ser aún expresión de una autoconciencia reflexiva.

La actividad en el aula comienza a transformarse cuando la recuperación de  los aciertos conseguidos en el pasado, al hacerse conscientes, sirven para corregir las deficiencias del presente. Los docentes nos formamos, más que aprendiendo en el sentido académico de la palabra, recordando un saber que ya tenemos, que hemos construido con nuestra propia historia. Sólo hace falta atrevernos a echar mano de él, reinterpretándolo desde las exigencias nuevas que la práctica cotidiana nos propone.

Ésta es la razón por la que muchos cursos a los que asistimos, con frecuencia hacen poco por nuestra maduración como docentes. Por lo general  ofrecen un saber externo, sin cuestionar las vicisitudes de la propia experiencia y  su inconmensurable riqueza implícita. En estos cursos de formación se pretende aprender, no recordar; sin tener en cuenta  que el conocimiento, en un sentido platónico, también es reminiscencia.

El inconveniente de todo ello no está tanto en la poca utilidad de estas vías de formación, como en que, al hacerse efectivos los aprendizajes por imitación, se fortalecen estilos didácticos academicistas: una vez en el aula,  procuramos que nuestros alumnos aprendan, no que recuerden. Como si los jóvenes no tuvieran también una historia a través de la cual fueron construyendo una manera especial de ver el mundo y de responder ante las situaciones que la vida les propone. Una historia que contiene un saber previo, y que, además, encierra las condiciones de posibilidad para acceder a un saber nuevo: un saber reflexivo, aquel que sólo puede emerger de la autoconciencia, y que otorga una dimensión más profunda al saber práctico o experiencial –“aprender es hacer”– que promueven las pedagogías progresistas. En definitiva, la recuperación autobiográfica, además de una vía de formación para el docente, es también modelo para una manera de entender las experiencias de aprendizaje en clase,  un modelo en cierta forma próximo a la mayéutica filosófica de Sócrates, aunque aplicable a cualquier asignatura, no solo a la filosofía.

 

Recuperación autobiográfica y formas didácticas narrativas

El camino de la “recuperación autobiográfica” como vía de transformación de las prácticas se puede relacionar también con la capacidad para desplegar en clase formas didácticas narrativas. Señalo  al menos cuatro rasgos propios de estas formas narrativas, tanto en sus manifestaciones escritas como orales: son dinámicas, abiertas, temporales y concretas. Son dinámicas porque explican los acontecimientos a través de su desarrollo, abiertas porque permiten una multiplicidad de perspectivas y de lecturas, temporales porque contienen relaciones con las circunstancias históricas y contextuales, y concretas porque narran las circunstancias reales de sus “personajes” (Puede considerarse personaje de un discurso narrativo el héroe de un mito o el protagonista de un cuento; pero también puede serlo una teoría, un concepto, el propio alumno o el docente, protagonistas éstos últimos de las mil historias que suceden en la clase y que, naturalmente, también pueden ser narradas).

Estas características del discurso narrativo –dinamismo, apertura, temporalidad y concreción– lo hacen idóneo para promover la apertura reflexiva del pensamiento de los alumnos; siendo que, por el contrario, aquel discurso que podría considerarse su opuesto, el discurso expositivo, tiende por lo general a obturarlo, es decir, a dificultar su expresión.

Siguiendo a M. Lipman[1], el discurso narrativo suele darse también en primera persona, que no tiene por qué ser necesariamente una primera persona gramatical, sino que también puede serlo psicológica o vivencial. Esto quiere decir que aquello que se narra, de alguna forma está ligado a las experiencias vividas por el narrador. Éste puede referirse a acontecimientos lejanos, a personajes desconocidos o a situaciones imaginarias, pero, a través de ellos, también estar hablando de sí mismo.

Una vía para reconvertir narrativamente un discurso expositivo puede ser precisamente la recuperación autobiográfica a la que me refería en el apartado anterior. Esto consiste en pensar –y si se escribe, mejor– sobre el proceso real que el docente ha realizado para aprender determinados contenidos; las ideas, hechos o circunstancias que durante su vida pudieron estar asociadas a dichos contenidos. Aunque pueda resultar algo extraño, se trataría de realizar una tarea muy sencilla: antes de preparar un tema o una clase, ponerse delante de una hoja en blanco y escribir las experiencias personales que hayan tenido relación con el tema en cuestión. Esta curiosa tarea, no siempre fácil de realizar, acaba por modificar nuestra posición frente al tema, nos lleva a pensarlo de manera diferente y, sobre todo, nos permite presentarlo de “forma narrativa” en clase.

La tarea de recuperar autobiográficamente nuestra experiencia profesional, y también la manera personal como nos hemos relacionado con los contenidos o los materiales de aprendizajes que se utilizan en clase, naturalmente que será mucho más provechosa y enriquecedora si la realizamos con otros docentes que puedan estar también dispuestos a compartir y recuperar de manera colaborativa sus propias experiencias.

 


[1] Lipman, M. (1997) Pensamiento complejo y educación, Madrid: Ediciones de la Torre.

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10 comentarios leave one →
  1. Grupo Bepam (Marisol Gallardo M. permalink
    15/03/2011 2:29

    Estimado Catedrático Alejandro Sarbach:

    Somos Alumnas del tercer curso de la Licenciatura en Pedagogía de la Universidad de Santiago de Compostela.
    En la asignatura de Actualización y Formación en la función Pedagógica, nuestra Docente, la Dra. Lourdes Montero, nos ha propuesto un trabajo grupal, dividido en cuatro partes: una de ellas es nuestra autobografía como alumnas, señalando las huellas mas significativas que nos aportaron nuestros docentes.
    Otra es la “mirada de los Profesores”, este es el motivo por el cual le escribo. La actividad consiste en buscar de forma reflexiva un blog de un Profesor y a través de él analizar cuestiones como quién es el Docente, cual es su contexto socio-educativo, su experiencia profesional, su reflexión sobre su práctica docente, como resuelve problemas, cuales son sus competencias docentes, la formación profesional que posee, etc.
    Permitanos felicitarlo, su blog, el cual estamos analizando para el trabajo, nos parece interesantísimo; reflexivo; colaborativo (comparte sus experiencias de aprendizaje con los alumnos, compañeros profesionales; inovador en cuanto a que fomenta el logro de aprendizajes significativos y pensamiento convergente; desarrolla actitudes positivas y posee más competencias, que no terminariamos de nombrar.
    Muchas gracias por todo lo que aporta a nuestro aprendizaje, a través de su blog.

    Reciba un coordial saludo de estas alumnas que lo admiran.

    • 15/03/2011 17:53

      Gracias queridas “alumnas/compañeras”, vuestras palabras me animan a continuar trabajando en este blog, y me reconforta que pueda seros de alguna utilidad. Podéis contar conmigo para lo que necesitéis.
      Un saludo muy cordial
      Alejandro

  2. Marisol Gallardo permalink
    10/05/2011 5:04

    Estimado Catedrático Alejandro S.
    Seguimos fascinadas con las entradas de su blog . Sinceramente, para nosotras ha sido un medio, que nos a aportado muchos conocimientos y reflexiones.
    Abusando de su generosa propuesta colaborativa, le manifestamos nuestra inquietud, sobre como viven, ven y opinan los docentes, las experiencias de los procesos de formación permanente. ¿Podría Usted comentarnos, a grandes rasgos, sus experiencias al respecto.
    De antemano, quedamos muy agradecidas, por todo lo que aprendemos, a través de su persona.

    Un cordial saludo,
    Marisol Gallardo (Grupo Bepam. Tercer año de Pedagogía. Universidad de Santiago de Compostela)

  3. 11/05/2011 2:49

    Estimado Catedrático Alejandro Sarbach.

    Le invitamos a que visite nuestro humilde bitácora de trabajo. En el siguiente enlace, se encuentra el trabajo que realizamos, donde analizamos su blog, de tal forma que a través de su mirada, concluimos en exponer que es ser Profesor en el siglo XXI.

    http://stellae.usc.es/blog/bepam/2011/03/23/los-significados-de-ser-profesor-y-profesora-en-el-siglo-xxi/

    Muchísimas gracias por su apoyo y enseñanzas.
    Un cordial saludo,
    Marisol Gallardo y grupo Bepam

  4. 30/03/2012 12:25

    Me parece un excelente ejemplo de trabajo en equipo, ya que estoy aprendiendo a coordinar solo a 3 compañeros y es complicado y dificil lograr hacerlo… Pero me quedo con este ejemplo, felicidades.

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